El Madrid de las protestas todavía no siente los síntomas de recuperación

jueves 12 de diciembre de 2013 16:49 CET
 

Por Paul Day

MADRID, 12 dic (Reuters) - Cientos de trabajadores del alumbrado público y mantenimiento de semáforos de Madrid inician el jueves una huelga en el último envite sindical de empleados públicos que están complicando la actividad en una capital española que empieza a acostumbrarse a las protestas contra las medidas de austeridad.

Tras cinco años en recesión o al borde, la economía española empieza a mostrar los primeros síntomas de recuperación, principalmente por el aumento de la actividad exportadora.

Sin embargo, el optimismo que parece emerger en círculos empresariales aún no ha llegado a los ayuntamientos españoles, que siguen sin recuperarse de una caída en las tasas de empleo y unos recortes en el gasto público local que han obligado a reducir servicios que van desde la atención hospitalaria a la limpieza de las calles y que han obligado a paralizar proyectos de obras públicas.

Madrid, otrora uno de los emblemas del auge económico de la década de los 90, se ha convertido en un excelente ejemplo de lo que supondrá realmente la larga y dolorosa recuperación económica.

El presupuesto de gastos de Madrid, sin incluir los pagos de la deuda, se ha reducido en casi un tercio desde 2008 en una España decidida a reducir una de las tasas de déficit público más altas de Europa. La inversión por habitante se redujo en cerca de dos tercios desde 2008 hasta 2011 más que en cualquier otra gran ciudad española mientras que en Barcelona, la segunda mayor urbe española, este ratio se mantiene prácticamente inalterado.

Para el próximo año, el gobierno local propone un ligero repunte del gasto, pero los presupuestos para turismo, artes y deportes volverán a recortarse. Con uno de cada cinco habitantes en edad de trabajar en paro, Madrid tiene una tasa de desempleo algo mejor que la media nacional, pero la evolución de la actividad en la ciudad no deja de ser decepcionante teniendo en cuenta que la tasa de desempleo era sólo del 8,3 por ciento antes de la crisis económica que comenzó hace cinco años.

El resultado de esta evolución ha sido una incesante ola de descontento popular. El mes pasado, los barrenderos guardaron bajo llave sus escobas durante 13 días dejando la ciudad repleta de basura, algunos animales muertos y la red de alcantarillado a punto de bloquearse por la acumulación de hojas otoñales en las alcantarillas y desagües.

La ciudad también ha estado sacudida por huelgas intermitentes del transporte público, protestas en el sector sanitario contra la privatización parcial de los servicios sanitarios, paros en la limpieza de parques y vías públicas, incluso protestas en centros de transfusión de sangre. Muchos de los edificios públicos de la ciudad están en mal estado, y la proliferación de baches ha convertido circular en bicicleta por la ciudad casi en un oficio de riesgo.   Continuación...