9 de octubre de 2013 / 6:46 / hace 4 años

Presidente Venezuela pide al Parlamento poderes para gobernar por decreto

* El mandatario espera combatir la corrupción y la “guerra económica”

* La oposición critica la solicitud de poderes especiales

* El fallecido Chávez solicitó cuatro leyes habilitantes

Por Eyanir Chinea

CARACAS, 8 oct (Reuters) - El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pidió el martes a la Asamblea Nacional aprobar una ley que le daría luz verde para gobernar por decreto durante un año, bajo el argumento de combatir la corrupción que aqueja al país y lo que él llama una “guerra económica”.

Maduro, que asumió la presidencia a mediados de abril después de la muerte del socialista Hugo Chávez, heredó un país dividido, con una alta delincuencia y una economía debilitada, y ha tenido que lidiar recientemente con millonarios escándalos de corrupción que salpicaron al Gobierno.

Maduro anunció a mediados de agosto que solicitaría la ley habilitante, pero el proceso se estancó porque el partido en elk poder, a pesar de tener mayoría en el Parlamento, se queda corto para lograr las tres quintas partes necesarias para aprobar la solicitud.

“He venido a pedir poderes habilitantes para profundizar, acelerar, dar la batalla a fondo, por una nueva ética política, una nueva vida republicana y una nueva sociedad”, dijo el fornido exsindicalista de 50 años ante la Asamblea.

Aunque la oposición señala que el heredero de Chávez ha profundizado los problemas de los venezolanos, Maduro insiste en que es víctima de una serie de complots en contra de su Gobierno y que necesita la ley habilitante para afrontarlos.

La petición de Maduro se debatirá la próxima semana y se espera que consiga aprobar la ley, que daría poderes extraordinarios a Maduro a partir de finales de año.

“Seguros estamos que será aprobada por la mayoría de los diputados”, dijo Diosdado Cabello, estrecho aliado del Gobierno y presidente de la Asamblea, al recibir la petición.

¿CARTA BLANCA?

Durante los 14 años que estuvo al frente de Venezuela, Chávez gobernó bajo el amparo de cuatro leyes habilitantes transitorias: por seis meses en 1999, por un año en 2000, por 18 meses en 2007 y por otros 18 meses en 2011.

Durante esos lapsos, el fallecido líder socialista aprobó cerca de 200 decretos con rango de ley. Entre ellos, los que permitieron nacionalizar el sector petrolero, una reforma agraria y otro que elevó el número de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

La oposición acusó entonces a Chávez de “autócrata”. Y ahora cree que la ley habilitante le daría a Maduro carta blanca para iniciar una caza de brujas en su contra.

“Es importante saber qué es lo que hay detrás de esa ley. Esa ley lo que busca es perseguir y distraer al pueblo para que se olvide de sus problemas. Con la habilitante el Gobierno no logrará ser exitoso”, dijo el líder de la oposición Henrique Capriles en su programa semanal de televisión por Internet.

Al asumir como presidente del mayor exportador de crudo de Sudamérica, Maduro prometió una “guerra contra la corrupción” y desde entonces las autoridades han apresado a diversos funcionarios de segundo nivel.

La organización Transparencia Internacional colocó en su informe del año pasado a Venezuela como la tercera nación latinoamericana donde se percibe más corrupción, sólo por detrás de Argentina y México.

Poco después de ganar su tercera reelección en octubre del año pasado, Chávez reconoció que la ineficiencia pública era la mayor traba para su proyecto socialista. Por eso creó un cuerpo de inspectores para investigar denuncias de corrupción y supervisar proyectos bajo la consigna “eficiencia o nada”.

Maduro suele denunciar que los problemas que sufre el país, como el desabastecimiento de productos básicos o fallos en los servicios públicos, son obra de la oposición que intenta desestabilizar su gobierno para alcanzar el poder.

“Llamo al pueblo a no tolerar a los corruptos ni de cuello amarillo, ni la corrupción de cuello rojo rojito. Es el mismo ‘hamponato’, vístase como se vista”, dijo Maduro refiriéndose al color amarillo del principal partido opositor y el rojo de sus correligionarios. (Información adicional de Diego Oré. Editado por Rodrigo de Miguel)

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