Fitch ve neutral tratamiento favorable DTAs para banca española

jueves 1 de agosto de 2013 16:11 CEST
 

MADRID, 1 ago (Reuters) - Fitch consideró el jueves que un potencial cambio en el régimen fiscal que permitiera a la banca española convertir una parte de sus impuestos fiscales diferidos (DTAs, por sus siglas en inglés) en créditos fiscales transferibles tendría tan sólo un impacto neutral en sus rating y en la deuda soberana del país.

La banca española está luchando por preservar como capital de máxima calidad hasta unos 30.000 millones de euros de los 50.000 millones de recursos propios que perdería con la aplicación de la nueva normativa bancaria internacional sin castigar todavía más las ya dañadas arcas públicas, dijeron a mediados de julio a Reuters varias fuentes conocedoras de las negociaciones.

"Los DTAs ya estaban incluidos en nuestras estimaciones de las pruebas de estrés para el sector bancario y por eso ya están contabilizados en nuestras valoraciones sobre los bancos y la deuda soberana", explicó el jueves Fitch.

Las nuevas normas de supervisión de Basilea III penalizan los activos fiscales diferidos que tiene acumulados el sector, lo que podría comprometer la foto de la banca española en las pruebas de estrés europeas de la próxima primavera.

Mientras que los impuestos fiscales diferidos -- originados por pérdidas fiscales o impuestos a recuperar en el futuro -- empezarán a restar capital gradualmente bajo Basilea III a partir de 2014, los créditos fiscales transferibles son un colchón de la banca con Hacienda para pagar menos impuestos en el futuro y compensar pérdidas del saneamiento bancario.

En el caso de las entidades españolas, la nueva normativa supone una penalización importante, ya que éstas tienen un volumen importante de DTAs en provisiones genéricas, un colchón anticíclico propio de la banca nacional

Para Fitch preservar unos 30.000 millones de euros contribuiría a incrementar los ratios de capital de la banca española en términos de Basilea III, "lo que resultaría particularmente útil en un momento en el que tanto el capital como la rentabilidad se mantienen bajo presión en un contexto operativo especialmente desafiante".

El escenario de estrés que Fitch realizó sobre la banca española en junio de 2012 y que arrojó un déficit de capital de entre 50.000 y 60.000 millones de euros se hizo teniendo en cuenta sus resultados después de impuestos y por eso no se vería afectado por el tratamiento fiscal favorable de los activos fiscales diferidos.

El principal obstáculo que afronta la banca en su intento de reforzar su solvencia es que la fórmula -en negociación entre el Banco de España, y los ministerios de Economía y Hacienda- para transformar parte de los activos fiscales diferidos en créditos fiscales pueda disparar la deuda pública o el déficit.

La nueva normativa de Basilea es de aplicación gradual y empieza en 2014 hasta su aplicación íntegra en el 2019. (Información de Jesús Aguado; editado por Robert Hetz)