22 de julio de 2013 / 14:43 / hace 4 años

ACTUALIZA 1-El presidente enfría pero no cierra la crisis portuguesa

* El presidente mantiene al Gobierno al frente del país hasta 2015

* Los mercados acogen bien la decisión, rendimiento de bonos cae

* Primer ministro dice que quiere de segundo a un socio de la coalición

* Promete que Lisboa saldrá a tiempo del rescate

* Los analistas dicen que las divergencias en la coalición siguen preocupando (Añade comentarios de primer ministro)

Por Shrikesh Laxmidas

LISBOA, 22 jul (Reuters) - El presidente portugués apaciguó las preocupaciones de los inversores al mantener al Gobierno hasta 2015, pero las tensiones no resueltas sobre la austeridad implican que la crisis política del país no se ha enterrado.

Esencialmente los síntomas inmediatos de una crisis han sido tratados, pero la cura de la enfermedad subyacente sigue siendo escurridiza.

Anibal Cavaco Silva descartó el domingo unas elecciones anticipadas y mantuvo al Gobierno de coalición de centroderecha en el poder hasta que acabe su mandato. Esto calmó los nervios sobre la capacidad de Portugal para salir del rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para mediados de 2014.

Después de que una crisis amenazara con romper la coalición y las conversaciones para crear un pacto de “salvación nacional” con los socialistas fracasaran el viernes, la decisión del presidente de no convocar elecciones fue bien recibida por los mercados.

Los rendimientos de los bonos portugueses a 10 años, considerados de referencia , caían 33 puntos básicos a un 6,59 por ciento.

“A simple vista, uno podría interpretar esta (decisión) como positiva ya que reduce el riesgo de un hiato reformista”, dijeron analistas de Rabobank en una nota de investigación.

“Pero este mantenimiento del status quo no hace nada para abordar las divergencias de opinión en el seno de la coalición de gobierno que probablemente vuelvan sin que pase mucho tiempo”.

Cavaco Silva advirtió que los socios de coalición tendrían que mantenerse unidos para completar el programa de rescate, permitir que Portugal vuelva a los mercados y recuperarse de su peor recesión desde los años 70.

El primer ministro Pedro Passos Coelho prometió hacer eso, diciendo que el país necesita recuperar la confianza que había perdido por la crisis.

“Reconstruiremos la confianza sin que haya dudas sobre el proceso que estamos llevando a cabo, diciendo ‘sí, queremos completar el programa de asistencia en la fecha acordada”, dijo.

Bruselas aplaudió los últimos acontecimientos.

“Saludamos la importancia que el presidente ha dado a la finalización con éxito del programa de ajuste económico y seguiremos trabajando con el Gobierno y apoyando los esfuerzos de Portugal para generar las condiciones para una recuperación sostenida, con crecimiento y creación de empleo”, dijo un portavoz de la Comisión Europea.

Pero sigue habiendo mucho sin aclarar.

La disputa dentro de la coalición comenzó cuando el ministro de Exteriores, Paulo Portas, líder del socio minoritario de la coalición, el partido CDS-PP, dimitió.

Se opuso al nombramiento de la exsecretaria del Tesoro Maria Luis Albuquerque, una seguidora de la austeridad, como ministra de Finanzas para sustituir a Vitor Gaspar - el arquitecto de las medidas de austeridad en los últimos dos años.

La idea de Passos Coelho - antes de que el presidente pidiese un acuerdo de “salvación nacional” - era que Portas fuese su segundo y ponerlo a cargo de las negociaciones.

El primer ministro confirmó el lunes que ese todavía es el plan, aunque aún se debe formalizar la solicitud al presidente, que anunciará los cambios.

si sigue adelante la crisis de Gobierno, sigue siendo incierto si Portas trabajará con una ministra cuyo nombramiento ha criticado y si todavía podría forzar un alejamiento sobre una mayor austeridad con sus socios europeos.

En una señal de que el nombramiento de Portas podría verse como un riesgo, el rendimiento del bono portugués rebotó desde mínimos de sesión tras los comentarios del primer ministro.

“Aquí estamos, 22 días después de que el ministro de Finanzas Vitor Gaspar dimitiese y desencadenase la crisis, con la crisis política lejos de resolverse - sólo se había aparcado en un rincón hasta ahora”, dijo el diario Publico en un editorial.

Los sucesos del fin de semana han hecho poco para sacar a Portugal de la posibilidad de tener que pedir un segundo rescate, que algunos temen que pueda implicar pérdidas para los tenedores de deuda privada.

Los analistas de Rabobank advirtieron en contra de interpretar el rally de los bonos del lunes “como una señal de que alivio en términos de riesgo político portugués y la amenaza que esto representa en relación a la necesidad potencial del apoyo de los acreedores”, dijo.

Lisboa ya se ha visto forzada a solicitar un retraso en la octava revisión del rescate por parte de sus acreedores, originalmente prevista para la semana pasada, hasta el final de agosto o comienzos de septiembre. (Información adicional de Daniel Alvarenga; Traducido por Emma Pinedo y Rodrigo de Miguel en la Redacción de Madrid)

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