12 de julio de 2013 / 14:28 / hace 4 años

Banca española pugna por preservar 15.000 mln-30.000 mln capital

* Busca suavizar impacto Basilea III, que restaría 50.000 mlns capital

* Convertiría entre 1/3 y 2/3 de DTAs en créditos fiscales

* Negociación se complica ya que podría elevar deuda pública

* Gobierno busca fórmulas para frenar impacto en arcas estatales

Por Jesús Aguado

MADRID, 12 jul (Reuters) - La banca española está luchando por preservar como capital de máxima calidad entre un tercio y dos tercios de los hasta 50.000 millones de recursos propios que perdería con la aplicación de la nueva normativa bancaria internacional sin castigar todavía más las ya dañadas arcas públicas, dijeron varias fuentes conocedoras de las negociaciones.

“Estamos intentando que al menos unos 15.000 millones de euros de los 45.000 millones ó 50.000 millones euros de los activos fiscales de la banca puedan preservarse como capital”, explicó un alto directivo de un banco familiarizado con las negociaciones.

Las nuevas normas de supervisión de Basilea III penalizan los activos fiscales diferidos que tiene acumulados el sector, lo que podría comprometer la foto de la banca española en las pruebas de estrés europeas de la próxima primavera.

Otra fuente bancaria en cambio manifestó que las negociaciones con las autoridades españolas se centraban en proteger hasta dos tercios o unos 30.000 millones de euros los recursos propios de las entidades, rango que corroboró una tercera fuente.

Consciente de la importancia de preservar el capital, la Asociación Española de Banca (AEB) ha hecho una propuesta de máximos a las autoridades españolas para que se intenten preservar en su totalidad los 50.000 millones de euros, según una fuente conocedora de las negociaciones.

La AEB no quiso realizar comentarios al respecto.

Mientras que los impuestos fiscales diferidos (DTAs por sus siglas en inglés) -- originados por pérdidas fiscales o impuestos a recuperar en el futuro -- empezarán a restar capital gradualmente bajo Basilea III a partir de 2014, los créditos fiscales son un colchón de la banca con Hacienda para pagar menos impuestos en el futuro y compensar pérdidas del saneamiento bancario.

En el caso de las entidades españolas, la nueva normativa supone una penalización importante, ya que éstas tienen un volumen importante de DTAs en provisiones genéricas, un colchón anticíclico propio de la banca nacional.

LA TRABA DEL DÉFICIT PÚBLICO

El principal obstáculo que afronta la banca en su intento de reforzar su solvencia es que la fórmula -en negociación entre el Banco de España, y los ministerios de Economía y Hacienda- para transformar parte de los activos fiscales diferidos en créditos fiscales pueda disparar la deuda pública o el déficit.

“Queremos llegar a un acuerdo antes de finales de año, pero cualquier solución implicaría casi necesariamente un incremento de la deuda e incluso del déficit en el caso de que el Gobierno tenga que avalar créditos de entidades en liquidación”, dijo una fuente del Gobierno.

“Estamos hablando de un riesgo de decenas de miles de millones en el ratio deuda/PIB y esto hace que la negociación se haya complicado”, añadió.

A finales de 2012, la deuda pública se situó en el 84,2 por ciento. Además, el Gobierno tiene una senda de consolidación fiscal muy ambiciosa, teniendo en cuenta que se ha fijado como objetivo reducir este año el déficit público al 6,5 por ciento del PIB desde el 7,0 por ciento de 2012 (10,6 por ciento contando con la ayuda comunitaria para los bancos).

Una de las fuentes bancarias manifestó que el Gobierno tenía previsto abordar la cuestión de los créditos fiscales en el Consejo de Ministros del primer viernes de agosto.

Linde se mostró el martes optimista respecto a la posibilidad de que se suavizara para la banca el impacto de la nueva regulación internacional sobre los activos diferidos y consideró que no tenía por qué haber un impacto en la deuda pública española sin dar más detalles.

Ni en el Ministerio de Economía, ni en el Ministerio de Hacienda, ni en el Banco de España quisieron dar más explicaciones al respecto.

“Obviamente las autoridades de Bruselas van a mirar esto con lupa y se necesitará su visto bueno”, manifestó un banquero.

La solución que está estudiando el Gobierno para la banca española se podría asemejar a la que hizo Italia en 2011, que permitía transformar los activos por impuestos diferidos en créditos para descontar en Hacienda. A su vez, estos créditos pueden compensarse con deudas tributarias derivadas de otros impuestos.

BANCA MEDIANA EN EL PUNTO DE MIRA

La nueva regulación internacional sobre solvencia bancaria de Basilea III exige a la banca un calendario de cumplimiento gradual que le obliga alcanzar un core capital del 8 por ciento respecto a sus activos ponderados por riesgo en 2019, pero en la práctica el mercado ya está adelantando estos requisitos a 2014 para la mediana y gran banca española.

Aunque las entidades españolas ya tienen niveles superiores a dicho porcentaje, podrían situarse por debajo de perder los 50.000 millones de euros de capital derivados de los DTA.

“Todos andamos muy justitos de capital y la banca española está muy nerviosa”, reconoce un banquero español.

Sabadell, una de las entidades más activas en el proceso de consolidación que provoca la acumulación de impuestos fiscales diferidos en los procesos de saneamiento de las entidades compradas, acumula activos fiscales por importe de unos 4.800 millones de euros.

Según un informe de Citi, en caso de no reconocerse todos sus activos fiscales el ratio de core capital de Sabadell podría bajar 530 puntos básicos hasta situarse en el 4,9 por ciento, mientras que el de Popular sufriría un deterioro de 220 puntos básicos hasta dejarlo en el 8,5 por ciento..

Por su parte, Santander, que acumula unos activos fiscales de unos 16.900 millones de euros, según N+1, estima un impacto de 240 puntos básicos. Esto dejaría el capital justo en el mínimo regulatorio del 8 por ciento, mientras que BBVA, que cuenta con unos activos fiscales de unos 7.000 millones de euros, según el mismo broker, estima un impacto de 305 puntos básicos, lo que dejaría su core capital en el 9 por ciento. (Información de Jesús Aguado; editado por Tomás Cobos)

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