8 de julio de 2013 / 18:51 / hace 4 años

Reino Unido quiere un gigante tecnológico pero el talento se va al oeste

Por Paul Sandle y Dasha Afanasieva y Tommy Wilkes

LONDRES, 8 jul (Reuters) - El centro tecnológico del este de Londres se ha consolidado más allá de las start-up: miles de nuevas empresas de Internet trabajan ahora en las oficinas próximas a Old Street y en un día cualquiera las cafeterías de la zona se llenan con jóvenes promesas reuniéndose con asesores e inversores.

El Gobierno británico ha bautizado la zona como “Tech City” (“ciudad tecnológica”) y no es ningún secreto que espera que los proyectos empresariales que se idearon allí puedan liderar un impulso económico que saque el país de una larga recesión.

Pero su plan se enfrenta a un gran obstáculo: en la zona publicitada como la respuesta londinense a Silicon Valley no se ha originado ni una sola gran empresa británica. Muchas firmas no pueden garantizar su financiación para una segunda fase, mientras que las mejores de esta hornada están siendo adquiridas por inversores de capital riesgo estadounidenses y grandes nombres como Yahoo, llevándose los puestos de trabajo y los potenciales ingresos fiscales con ellos.

Preocupado, el Gobierno ha lanzado una serie de políticas para intentan asegurar que las mejores empresas tecnológicas británicas tendrán financiación y los conocimientos necesarios para crecer dentro del Reino Unido.

“Hemos perdido a muchas de nuestras mejores y más brillantes empresas por Estados Unidos”, dijo Joanna Shields, que ocupó puestos directivos en Facebook, Google y Bebo y ahora dirige la organización gubernamental de inversiones en la Tech City para fomentar la inversión extranjera.

Como parte del mismo impulso, el ministro de Finanzas, George Osborne, lanzó el proyecto “Future Fifty” para compartir contactos y asesoramiento con las empresas que buscan expandirse internacionalmente. También se han recortado los impuestos para los pequeños negocios.

El primer ministro David Cameron está decepcionado porque Reino Unido no haya creado todavía un Google o un Amazon.

“Quiero intentar y asegurar que en la próxima ola, y habrá una próxima ola, algunas de esas nacieron y se criaron bien aquí en Reino Unido”, dijo el mes pasado.

Asegurar el capital inicial es relativamente sencillo. Los problemas reales surgen para conseguir la financiación posterior, dice Simon Cook, director ejecutivo de DFJ Esprit, una filial del inversor californiano Draper Fisher Jurvetson.

“En América, si inicias una empresa y muestras algunos avances, probablemente vas a conseguir otra ronda (de financiación)”, dijo Cook. “En Europa, solo uno de cada cinco (empresas) puede conseguir más dinero”.

¿La razón? La mayoría de esas jóvenes empresas tecnológicas británicas carecen de habilidades para venderse como los grandes nombres globales del futuro.

“Vemos muchas empresas buenas que tienen un modelo de negocio rentable (...) pero o bien están en un nicho pequeño o no tienen la ambición de convertirse en globales”, dijo Martin Mignot de la entidad europea de capital riesgo Index Ventures. (Información adicional de Chrissie Murray; Traducción de Teresa Medrano en la Redacción de Madrid)

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