13 de mayo de 2013 / 5:38 / hace 4 años

El derechista GERB tratará de formar gobierno en Bulgaria

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SOFIA, 13 may (Reuters) - El partido de centroderecha GERB tratará de formar gobierno el lunes, decidido a mantener una alianza que podría aliviar los temores sobre el futuro del país más pobre de la Unión Europea.

El GERB dirigido por Boiko Borisov obtuvo el 31,4 por ciento en las elecciones generales del domingo, según el recuento parcial, por lo que recibirá el encargo de formar gobierno, aunque tendrá dificultades para encontrar socios, después de que su imagen se viera perjudicada por protestas a nivel nacional y acusaciones de actividades ilegales.

Seis años después de entrar en la Unión Europea, muchos de los 7,3 millones de búlgaros están airados por los bajos niveles de vida y la corrupción, mostrando el riesgo de problemas en los estados limítrofes mientras la eurozona se centra en sus propios problemas.

Los socialistas quedaron segundos, con el 27,4 por ciento de los votos, según el recuento al 69 por ciento, mientras que el partido de ciudadanos de origen turco MRF alcanzó el 9,2 por ciento y el nacionalista Attack, el 7,6 por ciento.

La participación habría estado en torno al 53 por ciento, la más baja en la historia del país después de la caída del comunismo, lo que refleja la desconfianza con la elite política en un país donde el desempleo está cerca de un máximo de ocho años.

GERB, que se vio obligado a renunciar al gobierno después de violentas manifestaciones contra la pobreza y la corrupción.

Tsvetan Tsvetanov, uno de sus líderes, dijo que podrían considerar un gobierno en minoría con el apoyo de otros, pero su más probable socio, Attack, descartó su respaldo.

"El GERB será responsable ante la nación", dijo un sobrio Tsvetanov en la televisión nacional, adoptando un tono conciliador en lugar de uno triunfal.

"Nuestro líder es capaz de proponer y formar un gobierno - podría ser uno de minoría", agregó.

Una demora en la formación de un nuevo gobierno podría generar preguntas sobre la política económica, en un país que necesita mantener una deuda baja para conservar la confianza en una moneda pegada al euro, y golpear al crecimiento. Finalmente podría implicar una nueva elección.

Todos los partidos realizaron una campaña reducida y con pocos carteles en los pueblos y ciudades de Bulgaria, donde edificios a medio terminar evocan el auge del crédito y la explosión de la burbuja bajo el gobierno liderado por los socialistas entre 2005 y 2009.

También dejaron de lado las típicas manifestaciones posteriores a la elección.

Cerca de 200 personas se reunieron en Sofía al cierre de los centros de votación, ondeando banderas de Bulgaria y letreros que criticaban al GERB y a la elite política, enfrentándose brevemente a la policía.

Pero las protestas no se parecieron a las de comienzos de año, cuando miles salieron a las calles y siete personas se quemaron a lo bonzo para expresar su descontento con la corrupción y el crimen organizado y cómo uno de cada cuatro búlgaros aún vive bajo la línea de la pobreza, seis años después de que el país se sumó a la Unión Europea. (Información de Angel Krasimirov; Traducido por la Mesa de Santiago de Chile y Teresa Larraz; Editado en Español por Ricardo Figueroa)

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