8 de mayo de 2013 / 18:38 / en 4 años

Rajoy se resiste a afrontar reformas más profundas en España

MADRID, 8 mayo (Reuters) - Tras un año de reformas radicales, que mejoraron la competitividad en España, pero que también agravaron la crisis económica, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya no tiene ganas de imponer recortes agresivos e impopulares a los pensionistas o los empleados públicos.

Su índice de popularidad ha caído vertiginosamente al tiempo que la tasa de paro ha superado el 27 por ciento. Fuentes cercanas al gobierno dicen que Rajoy también es consciente de que la puesta en marcha de reformas más profundas le haría ganar poco en sus negociaciones con socios europeos.

Rajoy, líder del conservador Partido Popular, afronta menos menos presión que hace un año tras recibir más tiempo de Bruselas para reducir el déficit público. Los tipos de interés de la deuda pública han caido a sus niveles más bajos en dos años y medio gracias al compromiso del Banco Central Europeo de apoyar a los países de la zona euro que afrontan problemas y a las inyecciones de liquidez en la economía global.

El miércoles, el presidente del Gobierno español defendió sus medidas en el Congreso de los Diputados diciendo que había espantado el fantasma de un rescate internacional y que continuaría realizando duras reformas para modernizar la economía.

Pero no explicó detalles. Los más críticos dicen que el nuevo paquete de reformas que se aprobó en el Consejo de Ministros hace dos semanas aleja nuevos recortes en pensiones y en la administración pública.

“Nadie como los españoles ha hecho un esfuerzo mayor en 2012”, dijo Rajoy a los diputados, dando a entender que otros países europeos necesitan reconocer su esfuerzo en recortes económicos.

UNA REPETICIÓN DE LAS MEDIDAS

El año pasado, a través de subidas de impuestos y recortes de gasto, Rajoy consiguió reducir en más de 20.000 millones de euros el déficit público. Una revisión de las reglas del mercado laboral español redujo el poder de los sindicatos y los costes por despido.

España también reforzó su sistema financiero tambaleante con una ayuda de 42.000 millones de euros procedente de Europa, aunque el coste de ese rescate aún puede aumentar.

Pero durante este año, las reformas que Rajoy está llevando a cabo son una repetición de las propuestas que ya presentó el año pasado, cuya ayuda a reavivar el crecimiento económico, según los economistas, será muy pequeña.

Una de las reformas urgentes es la que atañe al sistema de pensiones. Apenas un total de 16 millones de españoles contribuye actualmente al sistema de pensiones, que mantiene a ocho millonesd de pensionistas. Además, como en muchos países desarrollados, el envejecimiento de la población continúa.

Rajoy está negociando una nueva fórmula para calcular las pensiones, algo que el presidente del Gobierno español anuncia en casa como un ajuste gradual del sistema y en Bruselas como una medida que tendrá mayor impacto a largo plazo.

Los analistas dicen que se muestra cauto a la hora de ir más lejos por miedo a alentar nuevas y más duras protestas callejeras. Las manifestaciones en contra de los recortes han sido frecuentes en España en los últimos dos años, aunque la mayoría han sido pacíficas.

La última encuesta de intención de voto muestra un decenso del 10 por ciento del PP desde que Rajoy ganó las elecciones en noviembre de 2011. El respaldo al mayor partido de la oposición, el PSOE, se mantiene sin cambios, mientras partidos más pequeños y radicales han ido creciendo poco a poco.

Más del 68 por ciento de los españoles dicen que el Gobierno está realizando politicas malas o muy malas, mientras las últimas previsiones oficiales dicen que un cuarto de los ciudadanos seguirá en paro al menos durante tres años más.

CENTRADO EN EUROPA

Mientras se centra en las nuevas reformas en terreno doméstico, Rajoy ha pedido a Bruselas más medidas desde Europa. Ha reclamado repetidamente a Bruselas y Berlín una mayor rapidez en las reformas europeas, diciendo que la austeridad impuesta a a países individuales no surtirá efecto sin los esfuerzos de los demás socios.

Rajoy quiere acelerar la creación del supervisor bancario único para la zona euro y el fondo de depósito de garantías, que ayudaría a España a repartir el riesgo en el sistema financiero doméstico entre el bloque entero.

El presidente del Gobierno español también pidió al BCE y al Banco de Inversión Europeo que tomara parte para ayudar a los pequeños empresarios a obtener crédito. Las pequeñas empresas españoles pagan intereses mucho más altos sobre sus créditos que, por ejemplo, las alemanas.

Pero reduciendo el ritmo de reformas domésticas le costaría el respaldo que necesita para que Europa le ayude.

José M. Areilza, profesor de derecho en la escuela de negocio ESADE dijo que Rajoy tiene poco tiempo para hacer cambios en casa y poner en marcha cambios en Europa antes de las elecciones al Parlamento Europeo el próximo año.

“España necesita empujar las cosas ahora. Tras las elecciones al Parlamento Europeo, el mandato no va a ser más Europa, será otra vuelta de tuerca. Habrá menos solidaridad europea”, Areilza.

PP tiene mayoría absoluta en el Congreso y algunos miembros de su partido -- la más destacada es la expresidenta de Madrid, Esperanza Aguirre - presionan a Rajoy para que realice más ajustes en las instituciones públicas.

Aunque la reducción del tamaño de la Administración Pública puede ser una medida popular -- frente a los recortes en educación o sanidad -- el consiguiente incremento en el desempleo no lo sería.

El miércoles, en el Parlamento, Rajoy dijo que ha eliminado 370.000 empleos públicos. El gasto en administración pública de España está ahora mismo por debajo de la media europea.

Sin embargo, aquellos que buscan más recortes argumentan que hay todavía margen para hacerlo. Muchas regiones españolas tienen oficinas que duplican los esfuerzos del gobierno central. Por ejemplo, hay varios reguladores antimonopolio.

Como su gabinete, los asesores económicos de Rajoy están divididos al respecto, y el cauto presidente dice que espera los resultados de un estudio previsto para junio.

“Por un lado tienes a gente diciendo que deberían aprovechar la crisis para reformar, sin importar el coste político. Pero los miembros más políticos del Gobierno dicen que no tiene sentido llevar a cabo reformas impopulares si no vas a quedarte en el poder”, dijo Jose Ignacio Torreblanca, director de la oficina de Madrid del think tank European Council on Foreign Relations.

Información de Fiona Ortiz; Traducción de Daniel Ruiz

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