30 de abril de 2013 / 17:13 / en 4 años

Argelia contempla un futuro sin el convaleciente Buteflika

* Vieja guardia de la guerra de independencia sigue en poder

* Se esperaba que Buteflika optara a 4º mandato en 2014

* Padeció un “infarto leve” que complicó su estado de salud

Por Lamine Chikhi

ARGEL, 30 abr (Reuters) - La mala salud podría forzar al veterano presidente argelino Abdelaziz Buteflika, actualmente ingresado en un hospital de París, a adelantar su salida del poder, sumiendo en una incierta transición política al joven y agitado país norteafricano.

Argelia, liderado por Buteflika desde 1999, ha sido gobernada durante décadas por presidentes procedentes de una envejecida cohorte de hombres que ascendieron al poder durante la cruenta independencia de Francia entre 1954 y 1962.

Buteflika, de 76 años, fue trasladado en avión a la capital francesa el sábado para ser tratado en un hospital militar tras sufrir lo que los medios estatales definieron como un leve infarto que le causó un daño no permanente.

Los argelinos han especulado desde hace tiempo sobre la salud de su presidente, que ha sido situado ampliamente como candidato para optar a un cuarto mandato en 2014. Cuando Buteflika fue operado en Francia en 2005, se dijo que se trataba de una úlcera estomacal. Los cables de la embajada estadounidense filtrados el año pasado sugerían que en realidad había sobrevivido a un cáncer.

Buteflika sacó con cuidado a Argelia de los horrores de su guerra civil durante los 90, cuando se estima que murieron 200.000 personas en una lucha entre las fuerzas estatales e islamistas armados.

Los generales seculares ya no tienen abiertamente la última palabra, pero pocos saben donde reside el poder en un opaco sistema en el que un presidente electo cohabita con una sombría élite militar.

Pocos de los 36 millones de habitantes de Argelia, más del 70 por ciento de menos de 30 años, pueden recordar las luchas por la independencia de la que proviene la legitimidad de sus líderes y son muchos los que tienen sed de cambios.

“Debemos pasar el testigo a una nueva generación de líderes, la (era de la) legitimidad revolucionaria se acabó”, dijo Hichem Aboud, un escritor político y editor de “Mon Journal”.

“No tengo dudas de que Buteflika no irá a por otra legislatura, simplemente no puede hacer el trabajo porque está demasiado cansado”.

EVITAR LA AGITACIÓN

Los cautelosos detentores del poder de Argelia pueden aceptar que son necesarias nuevas caras, pero no parece que vayan a permitir ninguna reforma política rápida o profunda que suponga un riesgo para sus intereses o reabra viejas heridas en un país traumatizado por su violento pasado.

A pesar de la persistente inestabilidad social, Argelia ha evitado hasta el momento el tipo de revueltas que hizo caer a los regímenes de Túnez, Egipto y Libia desde 2011. El cruento conflicto de siria sólo refuerza la aversión de muchos argelinos para seguir ese camino.

Geoff Porter, director de la North Africa Risk Consulting, dijo que los argelinos querían mayoritariamente una transición tranquila y transparente.

“Sí, quieren un candidato que tenga vitalidad y energía para dirigirse a los difíciles problemas de Argelia (...), pero también quieren a alguien que transforme el sistema político en lugar de que lo interrumpa totalmente”, dijo.

Los argelinos son conscientes, según Porter, de que sólo un actor interno y establecido podría tener el capital político además, de las redes de alianzas, para llevar a cabo un cambio en el sistema.

Sin embargo, el descontento está extendido por Argelia, que aprovisiona a Europa con una quinta parte de sus importaciones de gas natural y es un valioso aliado de Estados Unidos contra los islamistas armados en el Norte de África y la región del Sahel, una amenaza que se manifestó especialmente con el sangriento ataque de enero en la central de gas de In Amenas, en el sudeste del desierto argelino.

En 2011, Buteflika respondió a una oleada de disturbios por la falta de trabajo, los bajos salarios y el precio de la vivienda y las condiciones de vida invirtiendo 23 millones de dólares (17 millones de euros) en prestaciones sociales y salarios retroactivos y los beneficios aumentaron, lo que temporalmente calmó el malestar.

Pero una segunda oleada de protestas ha agitado las provincias del sur en los últimos meses en las que los jóvenes demandan vivienda y trabajo - el paro juvenil se sitúa en torno al 21 por ciento, según el FMI.

Buteflika volvió a aplacarlas con préstamos gratuitos y la Policía ofreció 6.000 nuevos puestos de trabajo a jóvenes del sur.

Argelia tiene mucho dinero, con reservas extranjeras de más de 200.000 millones de dólares y un fondo de estabilización de gran presupuesto, pero últimamente este tipo de donativos podrían no ser sostenibles. El Gobierno necesita un precio del barril de petróleo de 120 dólares para estabilizar su presupuesto, según el FMI. El crudo argelino se vende ahora a en torno a 103 dólares el barril.

LUCHA INTERNA POR EL PODER

Siempre y cuando se marche Buteflika, la lucha por su puesto podría acabar con un delicado equilibrio de poder entre la élite gobernante.

El ex primer ministro Ahmed Benbitur, de 67 años, es el único candidato declarado para las elecciones presidenciales proyectadas para dentro de un año. Otros podrían unirse a la lucha sólo cuando Buteflika, que asumió el poder en 1999, deje claras sus intenciones.

Entre los potenciales candidatos se encuentran el tecnócrata primer ministro Abdelmalek Sellal, de 65 años, visto como un hombre de consenso, y otro ex jefe del gobierno, Mulud Hamrouche, de 70 años, un reformista cuyos padres fueron asesinados durante la guerra de independencia. Podría contar con el apoyo de Hocín Ait Ahmed, un icono de la revolución argelina.

Argelia, dominada durante décadas por el Frente de Liberación Nacional (FLN) que lideró la lucha por la independencia, tiene ahora más de 100 partidos políticos menores, pero sus líderes son vistos como demasiado débiles para tener una oportunidad en la carrera electoral.

Si Buteflika se muestra demasiado incapacitado para acabar su mandato, el presidente del senado, Abdelkader Bensalah, le reemplazará hasta que las elecciones tengan lugar en un plazo de 60 días, según la constitución. (Traducido por Pablo Rodero)

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