28 de abril de 2013 / 11:53 / hace 4 años

Islandeses expulsan al gobierno socialdemócrata por programa de austeridad

* Partido Independencia el más votado en las elecciones

* Escasa confianza pública en parlamento

* Elecciones vistas como rechazo a condiciones rescate y adhesión a UE

* Campaña centrada en aliviar deuda hogares

Por Balazs Koranyi y Robert Robertson

REIKIAVIK, 28 abr (Reuters) - Cansados de años de austeridad y atraídos por promesas de alivio de la deuda, los votantes islandeses desbancaron del poder a los socialdemócratas el sábado, devolviendo el gobierno al centroderecha que dirigió el país durante el gran colapso financiero de hace cinco años.

En el pasado un centro financiero europeo, esta isla del Atlántico Norte, azotada por los vientos glaciares, géiseres y volcanes, ha estado tambaleándose durante años y todavía está paralizada por un batacazo que arrodilló al país en cuestión de días.

"Estamos ofreciendo un camino diferente, un camino hacia el crecimiento, la protección de la seguridad social, la mejora del bienestar y la creación de empleo", dijo el líder del Partido de la Independencia Bjarni Benediktsson, el favorito en convertirse en el próximo primer ministro después de que su partido lograra el primer puesto en la votación, a Reuters.

"Lo que no vamos a comprometer es la reducción de impuestos y la mejora del nivel de vida de la gente", dijo Benediktsson, de 43 años, un ex jugador profesional de fútbol.

La victoria supone una remontada importante para Benediktsson.

Apenas hace dos semanas, Benediktsson consideró su renuncia ante sus malos resultados en las encuestas, que provocaron peticiones para que entregara el liderazgo del partido a su segundo.

Procedente de una familia acomodada con grandes intereses empresariales, Benediktsson, un ávido pescador de trucha y salmón, estaba considerado alguien alejado de la realidad e implicado en el colapso financiero.

En lugar de quedarse al margen, contraatacó con una inusual entrevista en la televisión, ofreciendo a los electores un destello de su lado humano que apuntaló el apoyó a su partido.

Su Partido de la Independencia obtuvo el 26,5 por ciento de los votos, lo que le concede 19 escaños de los 63 con que cuenta el parlamento. El Partido Progresista recibió el 22 por ciento, logrando 18 diputados, mientras que los gobernantes socialdemócratas consiguieron el 13,5 por ciento, y nueve escaños, según los resultados con un recuento de dos tercios de los votos.

La primera tarea de Benediktsson será formar una coalición, aunque una alianza con el Partido Progresista de Sigmundur Gunnlaugsson, un aliado en varios gobiernos durante las pasadas tres décadas, se cree más que probable.

En un país donde prevalece la civilidad nórdica, el presidente pasea sin seguridad y los miembros del parlamento aparecen en el listin telefónico, las coaliciones se suelen formar en cuestión de días.

"Históricamente las coaliciones de dos partidos son las más fuertes y... si se mira a los resultados parece ser la opción más clara", dijo Benediktsson. "Vamos a ir a una coalición con el que podamos gobernar".

El Partido de la Independencia ha formado parte de cada gobierno entre 1980 y 2009, presidiendo la privatización de los bancos, la liberalización del sector financiero y su eventual desaparición.

El partido ganador ha hecho campaña por los recortes de impuestos, y ha prometido a los hogares aliviar su deuda que ha continuado creciendo por la vinculación de las hipotecas a los índices de inflación.

También ha defendido que los acreedores extranjeros de los bancos quebrados, ahora bloqueados en el país por los controles al capital, tendrán que aceptar una quita de tal vez hasta el 75 por ciento antes de poder irse.

La votación fue también de hecho un rechazo a la adhesión a la UE, ya que los votantes de mentalidad independiente rechazaron el argumento de los socialdemócratas de que unirse al bloque era el único camino para la seguridad a largo plazo.

Con una población de 320.000 habitantes, Islandia se convirtió en un centro financiero europeo hace 10 años cuando sus bancos liberalizados se endeudaron muchísimo en los ultra económicos mercados extranjeros y atrajeron a ahorradores británicos y holandeses con un alto rendimiento.

Acumulando activos de más de 10 veces el PIB de Islandia, las entidades Landsbanki, Kaupthing y Glitnir se derrumbaron una tras otra, arrastrando al país a un abismo financiero en octubre de 2008, que provocó un desplome de los precios inmobiliarios y disparó el desempleo.

Los socialdemócratas estabilizaron la economía con un paquete de rescate calificado de ejemplar por el FMI, pero una serie de errores políticos, subidas de impuestos, clemencia hacia los acreedores extranjeros y su incapacidad para hacer frente a la creciente deuda de los hogares acabaron con su popularidad.

La participación del 83,3 por ciento fue la más baja desde que Islandia se independizó de Noruega en 1944.

"La gente parece tener una memoria muy corta", dijo Halldor Gudmundsson, de 44 años, tras votar en las afueras de Reikiavik. "Estos son los partidos que nos metieron primero en el caos".

Como muchos votantes, tiene muy poca confianza en la habilidad de los políticos para hacer algo.

Una reciente encuesta Gallup indicó que sólo el 15 por ciento confía en el parlamento, la segundo institución más desprestigiada por detrás de los bancos.

"Hay poco espacio para maniobrar y prometieron mucho, por lo que su popularidad desaparecerá en tres meses", dijo Egill Helgason, un analista político para la cadena nacional islandesa RUV. (Traducido por Iciar Reinlein en la Redacción de Madrid)

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