14 de marzo de 2013 / 19:28 / en 4 años

El Gobierno húngaro rechaza las acusaciones de antidemocrático

* Orban rechaza las críticas de la UE

* Dice que sus detractores no tienen pruebas

* Bruselas ve un ataque a los principios democráticos

Por Justyna Pawlak y Luke Baker

BRUSELAS, 14 mar (Reuters) - El primer ministro húngaro, Viktor Orban, rechazó desafiante el jueves las críticas de que los cambios que ha hecho su gobierno a la constitución son antidemocráticos, diciendo que no hay pruebas de ninguna infracción de las normas de la UE.

La Unión Europea, Estados Unidos y organizaciones de derechos humanos han acusado a Orban de utilizar las enmiendas constitucionales para limitar el poder del máximo tribunal húngaro y socavar la democracia en el ex satélite soviético.

En declaraciones antes de acudir a una cumbre europea en Bruselas, Orban dijo que Budapest está dispuesto a explicarlo y desafió a sus críticos a que presenten pruebas concretas de malas prácticas.

"¿Quién puede presentar siquiera un punto de prueba -hechos, debo decir- que pueda ser la base para cualquier argumento de que lo que estamos haciendo va contra la democracia?", dijo a la prensa el conservador primer ministro.

"Decir 'no nos gusta algo' no es lo bastante concreto para reaccionar (...) Estoy más que contento de responder a sus preguntas", afirmó.

Es probable que Orban encuentre más desaprobación en al cumbre de dos días, donde el tema central serán las prioridades de política económica del grupo de 27 países para controlar sus crisis de deuda soberana.

Muchos de sus homólogos ven las enmiendas, aprobadas el lunes en el Parlamento, como el último intento del carismático líder nacionalista por imponer su poder sobre otras ramas del Estado.

Desde que volvió al Gobierno en 2010, Orban ha desafiado a la UE en temas como la libertad de los medios y la independencia del banco central, ha resistido a la presión del Fondo Monetario Internacional para cambiar políticas económicas y ha indignado a los inversores extranjeros.

Los últimos cambios restringen el poder del Tribunal Constitucional para juzgar leyes sólo por motivos de procedimiento, y no sobre su contenido, y revoca todas las decisiones tomadas por el organismo antes de 2012, descartando un cuerpo legal que suele utilizarse como referencia.

El florín húngaro cayó el jueves en los mercados de moneda extranjera debido a crecientes preocupaciones por las enmiendas constitucionales y la agresiva reforma que ha hecho el nuevo gobernador del banco central, un estrecho aliado de Orban.

El primer ministro ha dicho que su Gobierno tiene derecho a emplear su mayoría de dos tercios en el Parlamento para cambiar una constitución que considera un resto de la era comunista.

Bruselas discrepa. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, habló por teléfono con Orban la semana pasada para expresar sus preocupaciones, señalando que las enmiendas plantean "preocupaciones con respecto al principio del Estado de Derecho".

La canciller alemana, Angela Merkel, ha instado al presidente húngaro Janos Ader, estrecho aliado de Orban, a utilizar la mayoría parlamentaria de forma responsable y tomarse en serio los temores de la UE.

"Europa no es sólo un mercado único para los consumidores, sino también un continente de valores para los ciudadanos", dijo un diplomático de la UE. (Información de Luke Baker y Justyna Pawlak; Traducido por Cristina Fuentes-Cantillana en la Redacción de Madrid)

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