8 de marzo de 2013 / 7:13 / hace 4 años

Obama almuerza con el republicano Ryan, pero el acuerdo fiscal sigue lejos

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WASHINGTON, 7 mar (Reuters) - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, extendió el jueves su búsqueda de aliados republicanos para un posible acuerdo de reducción del déficit al almorzar con Paul Ryan, uno de los conservadores fiscales de mayor peso en la Cámara de Representantes.

Un día después de cenar con un grupo de senadores republicanos, la nueva reunión de Obama generó optimismo respecto de la posibilidad de comenzar a aliviar las batallas fiscales que ya duran dos años.

Obama, criticado por no crear canales de diálogo con la oposición, no ha podido alcanzar un acuerdo a largo plazo con el líder de la Cámara de Representantes, John Boehner, respecto de los recortes de casi 4 billones de dólares de déficit en 10 años.

El nuevo impulso de Obama parece la respuesta a la imposibilidad de ambos partidos de impedir la entrada en vigencia de recortes automáticos en el gasto por 85.000 millones de dólares la semana pasada.

Una encuesta de Reuters/Ipsos publicada el martes mostró que el nivel de aprobación de Obama cayó al 43 por ciento, en parte por las peleas bipartidistas en torno a los impuestos y los gastos.

En lo que ya se denomina como la "diplomacia gastronómica", Obama almorzó con el presidente republicano del comité, Ryan -del estado de Wisconsin-, y con el principal demócrata en el comité, Chris Van Hollen del estado de Maryland.

Ryan pasó buena parte del 2012 criticando las políticas fiscales del presidente demócrata mientras era candidato a vicepresidente del Partido Republicano.

La reunión del jueves se dio tras días de acercamientos de Obama, que cenó con una docena de senadores republicanos el miércoles e hizo una serie de llamadas telefónicas a varios miembros del Congreso durante la semana después de la entrada en vigor de un recorte presupuestario generalizado.

El tema en discusión son las diferencias sobre el presupuesto estadounidense y la forma de frenar el crecimiento de la deuda federal de 16,7 billones de dólares.

Obama y sus partidarios demócratas quieren reducir la brecha fiscal con recortes de gastos e incrementos impositivos, mientras que los republicanos se oponen a elevar impuestos para hacerlo sólo con recortes.

Si bien los legisladores y la Casa Blanca han descrito las reuniones y conversaciones como productivas, nadie se anima a predecir que el acercamiento sea exitoso.

"No somos ingenuos respecto de los desafíos que seguimos afrontando", dijo a periodistas el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

En tanto, el senador republicano de Wisconsin Ron Johnson, quien cenó con Obama el miércoles, dijo: "Realmente hay un punto muerto en términos de impuestos y todos lo reconocemos".

Por su parte, el senador republicano Dan Coats dijo que la cena del miércoles produjo "una discusión muy adulta".

"En vez de estar en una campaña electoral con el presidente intentando tener la razón, estábamos trabajando juntos y hablando juntos sobre la esencia real de nuestro problema y la manera en que podemos hacer que esto de una interminable solución del abismo fiscal a corto plazo se transforme en una solución a largo plazo de nuestro problema fiscal", dijo Coats, del estado de Indiana, el jueves en la cadena televisiva CNN.

La próxima semana, Obama se reúne en el Congreso con miembros de ambos partidos. (Información de Susan Heavey; Traducido por la Mesa de Santiago de Chile; Edición de Emma Pinedo)

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