OBITUARIO-Chávez, una revolución de amores y odios en América Latina

martes 5 de marzo de 2013 23:30 CET
 

Por Enrique Andres Pretel

CARACAS, 5 mar (Reuters) - Hugo Chávez soñó con hacer una revolución socialista que en tres décadas cambiara para siempre a Venezuela, pero el cáncer se lo llevó a mitad de camino, dejando tras de sí una llamarada de pasiones desatadas y odios enconados que prendió más allá de las fronteras de la nación petrolera por toda América Latina.

Consumado especialista en retornos triunfales cuando todos lo daban por perdido, el presidente no pudo dar un último golpe de efecto tras casi dos años de batalla contra una enfermedad que ni la medicina ni su profunda fe cristiana pudieron vencer.

Chávez falleció el martes 5 de marzo a los 58 años en el Hospital Militar de Caracas, semanas después de un sorprendente regreso de La Habana, donde fue sometido a una cuarta operación para atajar un persistente tumor en la pelvis cuyo diagnóstico exacto es desconocido.

"Me consumiré gustosamente al servicio del pueblo y, sobre todo, del sufriente y más necesitado", dijo el carismático y polémico militar en julio cuando, dejando de lado su promesa de cuidarse más, se lanzó a una extenuante campaña con la que coronaría una larga serie de victorias electorales.

Su reelección en octubre para llevar al país con mayores reservas mundiales de petróleo al socialismo sin retorno le costó sangre, sudor y lágrimas, pero hasta el último instante tuvo en la mira liderar su proyecto hasta 2031.

Sólo horas antes de partir a Cuba para una operación urgente a vida o muerte decidió nombrar a un sucesor político.

Sin duda, su legado será objeto de discusión durante décadas y, como los 14 años de "revolución bolivariana", estará preso del eterno debate entre quienes lo encumbraron como el campeón de los excluidos y quienes lo señalan como un tirano que demolió los cimientos de medio siglo de democracia venezolana.

Para bien o para mal, Chávez revolucionó Venezuela. Cambió la constitución, el nombre del país, la bandera, el escudo y hasta el huso horario. En una campaña electoral permanente, nacionalizó amplios sectores de la economía, modificó la estructura del Estado y dio un giro radical a la diplomacia.   Continuación...