Parlamento griego aprueba reformas de rescate antes de reunión del Eurogrupo

lunes 23 de mayo de 2016 08:45 CEST
 

Por Lefteris Papadimas y Renee Maltezou

ATENAS, 23 may - Los legisladores griegos aprobaron el domingo una ley que incrementa impuestos, crea un nuevo fondo de privatización y libera la venta de préstamos en mora a cambio de unos muy necesarios créditos del rescate y un alivio para la deuda.

Atenas espera que la votación, dos días antes de un encuentro clave de ministros de Finanzas de la zona euro, le ayude a conseguir los fondos que necesita para pagar préstamos al FMI, bonos del BCE que vencen en julio y crecientes atrasos estatales.

"Los griegos ya han pagado mucho pero esta probablemente es la primera vez que es tan evidente la posibilidad de que esos sacrificios sean los últimos", dijo el primer ministro Alexis Tsipras a los legisladores antes de la votación.

Su coalición liderada por la izquierda, reelegida en septiembre bajo la promesa de que implementaría los términos de un rescate de 86.000 millones de euros que acordó en julio pasado, tiene una ajustada mayoría de 153 legisladores en el parlamento de 300 escaños.

La coalición votó a favor de las reformas con solo una parlamentaria que lo hizo en contra de algunos artículos del nuevo fondo de privatización y un mecanismo de contingencias de recortes de gastos que se activará solo si Atenas se dirige a incumplir sus metas fiscales.

Las alzas impositivas incluirán un incremento del impuesto al valor añadido (IVA) en un punto a 24 por ciento, además de mayores impuestos sobre el combustible, los cigarrillos, el uso de internet y una extensión del impuesto a las propiedades.

Cientos de manifestantes se congregaron en las afueras del parlamento para protestar contra las reformas.

Para calmar la indignación, Tsipras dijo a los legisladores que cada vez que Atenas exceda su meta anual de superávit primario, la recaudación extra irá a un fondo de solidaridad social. Alrededor de 700 millones de euros irán al fondo este año, sostuvo.

Las conversaciones entre Atenas y sus acreedores internacionales por las reformas se prolongaron durante meses, principalmente debido a una división entre la UE y el FMI por el progreso fiscal de Grecia y la resistencia en Atenas a las medidas impopulares.