Venezuela debe más de $1.000 mln a navieras por demoras en retorno de contenedores

viernes 22 de abril de 2016 14:22 CEST
 

Por Corina Pons y Jonathan Saul
    PUERTO CABELLO, Venezuela/LONDRES, 22 abr (Reuters) -
V enezuela acumula una multimillonaria deuda con navieras
globales por demoras en devolver contenedores, dijeron fuentes
conocedoras del tema, una situación que provocó un alza en los
costes de importación para un país dependiente casi totalmente
de ellas y con pocas divisas. 
    Debido a los problemas logísticos por el repunte de
importaciones públicas, en los últimos seis años agencias y
empresas estatales acumularon multas por tardarse meses o nunca
devolver contenedores en un país donde operan firmas como la
danesa Maersk o la alemana Hamburg Süd, indicaron
fuentes de los dos principales puertos del país. 
    "El monto ya sobrepasó los 1.000 millones de dólares",
aseguró una fuente familiarizada con el cobro de recargos que
aplicaron las líneas de transporte marítimo. "Lo grave es que
dicen que no van a reconocer esa deuda".
    Las líneas de transporte marítimo permiten a Venezuela
extenderse hasta 40 días en la devolución de los contenedores,
cuando lo común en la industria a nivel global es entregarlos en
menos de dos semanas, según fuentes del sector.
    Pero a pesar de la mayor flexibilidad, y al hecho de que el
Gobierno debe pagar 100 dólares por contenedor cada día que se
retrasa en devolverlo, empresas estatales empezaron a usarlos
como almacenes improvisados por estar sumidas en una
desorganización logística, indicaron fuentes de la industria.
    Entre ellas figuran la estatal Petróleos de Venezuela
(PDVSA) y la principal importadora de alimentos del gobierno,
CASA, que hace un año ya les debían a las navieras unos 817
millones de dólares por los retrasos, de acuerdo con un
comunicado de la Asociación Naviera de Venezuela. 
    Estos retrasos y los riesgos asociados al despacho de
mercancía a Venezuela también provocaron un aumento de las
tarifas de las líneas navieras en el último año: hoy cobran por
enviar a puertos venezolanos hasta tres veces más que a otros
países de Sudamérica, según un tarifario visto por Reuters.
    El incremento es doloroso para el Gobierno de Venezuela, que
en medio de una profunda recesión económica lucha por garantizar
el suministro de bienes básicos en los desprovistos estantes. 
    El desplome en el precio internacional del crudo ha
desangrado las finanzas del país, un productor casi exclusivo de
petróleo que importa desde granos hasta carne, y que además
enfrenta multimillonarios pagos de deuda externa este año. 
    "El negocio naviero en Venezuela está en crisis", dijo
Andrew van den Born, asesor de riesgo de la firma aseguradora
Willis Towers Watson. "Pero es sólo un reflejo de los
problemas más amplios de la economía venezolana".
    Las autoridades portuarias y los ministerios de
Alimentación, de Transporte Acuático, de Comunicación y PDVSA no
respondieron a varios pedidos de comentarios de Reuters.
    Un diputado del partido de Gobierno que desde el 2011 hace
un seguimiento al uso de los recursos públicos, Ramón Lobo, dijo
desconocer la deuda del país con las navieras, pero aseguró que
se está intentando mejorar la capacidad logística del Estado.
    "Se ha hecho una flexibilización de los procesos
administrativos que entorpecían o retrasaban las importaciones y
exportaciones, con la finalidad de acortar los tiempos", dijo.
    
    UN GRAN ALMACÉN
    En el desorden de las agencias estatales para movilizar la
carga, algunos contenedores han terminado en confines tan
extraños como fincas privadas o plantas petroquímicas.
    Por ejemplo, un contenedor con el sello de la firma Hamburg
Süd se divisaba a principios de marzo dentro de una planta de
fertilizantes de PDVSA, sin que quedara clara la función que
cumple. La petrolera no respondió a un pedido de información de
Reuters.
    Un operador del sector portuario local que pidió no revelar
su identidad, dijo haber visitado una finca privada en el estado
Portuguesa, en el centro del país, en busca de 12 contenedores
de un cliente y se topó con más de 100 equipos en el lugar.
    En Puerto Cabello, el principal terminal marítimo de
Venezuela a orillas del Caribe, el Gobierno optó en 2015 por
transferir los contenedores que llegan con mercancía de la
aduana a otras instalaciones cercanas para facilitar la
distribución de bienes, según operadores del puerto.
    "La ciudad de Puerto Cabello se volvió un gran almacén",
afirmó Deyalitza Aray, una diputada de oposición que vive allí y
ha visto cómo se multiplican zonas con contenedores apilados.
    En un recorrido que hizo Reuters en marzo por Puerto Cabello
fue posible ver acumulados contenedores, que valen entre 20.000
y 40.000 dólares cada uno, en un polvoriento lote con caminos de
tierra donde se construye un nuevo terminal estatal de
contenedores. 
    Pero no es que ninguno de ellos se devuelva. Muchos han
regresado a las navieras, pero con moras, aseguraron tres
fuentes que operan en Puerto Cabello.
    Hamburg Süd declinó hacer comentarios y un portavoz de la
firma Maersk, la compañía de transporte marítimo de mercancías
más grande del mundo, dijo en una entrevista que la empresa
encuentra cada vez más difícil lidiar con "los problemas de
pago" en Venezuela, sin dar detalles sobre la deuda por demoras.
    A pesar de todo, las firmas globales no tienen previsto, por
ahora, reclamar ante cortes internacionales los pagos pendientes
por demoras, confirmaron las fuentes del sector a Reuters.
    Venezuela podría exigir el pago de impuestos, porque las
leyes locales establecen que las navieras deben pagarlos si los
contenedores permanecen en tierras venezolanas más de 90 días,
sea o no culpa de ellas. 
    
    GOBIERNO IMPORTADOR
    Las navieras han tenido que lidiar cada vez más con entes
públicos al transportar carga a Venezuela.
    Bajo el gobierno del fallecido ex presidente Hugo Chávez, el
boom petrolero facilitó un salto de importaciones a tasas de
cambio preferenciales con el que se impulsó el consumo. 
    Pero el gobierno de su sucesor, Nicolás Maduro, recortó en
un 60 por ciento la financiación a las importaciones privadas y
terminó dominando el año pasado las compras en el extranjero,
con el 52,3 por ciento del total, según datos oficiales. 
    Y todo a pesar de que las autoridades se han visto desde
hace años sobrepasadas por los desafíos logísticos.
    Diputados opositores, que ahora controlan el parlamento,
solicitaron este mes investigar a ex funcionarios del Gobierno
por presunta corrupción en la importación de alimentos bajo
sospecha de que privilegiaron las compras en el exterior a las
compras a empresas privadas del país.
    Ya en el 2008 la Contraloría de Venezuela detectó que firmas
estatales manejaban ineficientemente la mercancía que traían al
país.
    En 2010, el máximo tribunal de Venezuela ordenó investigar
el hallazgo de alimentos caducados importados por una filial de
PDVSA. En los contenedores se encontraron entre 130.000 y
170.000 toneladas de alimentos descompuestos.
    La Contraloría cuestionó también hace dos años el trabajo de
las autoridades portuarias, de acuerdo con documentos públicos,
después de determinar que en Puerto Cabello demoraron hasta seis
años en movilizar mercancía en manos del Estado.
    "Nos volvimos cazadores de contenedores con mercancía
dañada", apuntó la diputada Aray, que recibe denuncias desde
2009 de vecinos de la comunidad cuando ven a las autoridades
descargarlos en terrenos públicos.

 (Información adicional de Brian Ellsworth. Editado por Pablo
Garibian)