Megaacuerdos se transforman en megaproblemas para Wall Street

jueves 7 de abril de 2016 19:48 CEST
 

Por Carl O'Donnell y Pamela Barbaglia

NUEVA YORK/LONDRES, 7 abr (Reuters) - Si 2015 fue un año soñado para los principales negociadores, el 2016 está empezando a tomar un rumbo de pesadilla.

Algunas de los negocios que hicieron descorchar champán en salas de reuniones están chocando ahora con mayores controles antimonopolio.

En el caso de la fusión entre la farmacéutica Pfizer Inc y su rival Allergan PLC por 160.000 millones de dólares, el negocio enfrentó oposición política porque implicaba que la mayor farmacéutica de Estados Unidos se trasladara a Irlanda para reducir sus impuestos.

El Tesoro de Estados Unidos reveló nuevas reglas esta semana que, si bien no identificaron a Pfizer y Allergan, incluyeron cláusulas que apuntaban a un aspecto específico de su plan de fusión y llevaron a que ambas partes desecharan el que hubiere sido el segundo mayor acuerdo de todos los tiempos.

La medida del Gobierno de Barack Obama ha enviado un mensaje escalofriante a los negociadores y se suma a desafíos legales que enfrentan grandes fusiones y adquisiciones, como la compra por parte de Halliburton Co de la compañía de servicios petroleros Baker Hughes Inc.

La incertidumbre política y las preocupaciones por conductas eventualmente monopólicas han hecho que las empresas piensen dos veces antes de negociar futuras fusiones o adquisiciones que consoliden actores en un sector y trasladen obligaciones tributarias al extranjero.

"A medida que la incertidumbre crece en múltiples frentes, las compañías están claramente más cautas y el número de negocios valorados en 10.000 millones de dólares o más ha caído significativamente este trimestre comparado con el año pasado", dijo Luigi Rizzo, director de fusiones y adquisiciones de Bank of America Merrill Lynch.

Las nuevas reglas estadounidenses no afectan directamente a la mayor parte de los negocios de reversión, en los que compañías estadounidenses compran firmas extranjeras y luego se trasladan al exterior para reducir sus impuestos, pero han enviado un mensaje a los directivos sobre los riesgos de trasladar su domicilio tributario. (Información de Carl O'Donnell en Nueva York y Pamela Barbaglia en; Londres, información adicional de Greg Roumeliotis, John McCrank y; Diane Bartz. Editado en español por Lucila Sigal)