Rousseff se esfuerza para mantener unida la coalición de gobierno en Brasil

jueves 31 de marzo de 2016 08:02 CEST
 

Por Anthony Boadle

BRASILIA, 31 mar (Reuters) - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, luchaba el miércoles para mantener unida su coalición de Gobierno, negociando puestos en el Gabinete con los aliados que le quedan mientras algunos de ellos discuten si la abandonan en medio de procedimientos para que la mandataria sea sometida a juicio político.

El día después de que su principal aliado dejase la coalición gobernante y ordenase a sus seis ministros renunciar al gabinete de Rousseff, otro de los socios, el Partido Progresista, convocó a una reunión el 11 y 12 de abril para decidir si sigue en la alianza con el Partido de los Trabajadores de la presidenta.

Un asesor del ejecutivo dijo que el Gobierno estaba hablando con políticos de partidos aliados para ofrecerles las posiciones que quedarán vacantes, después de que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) anunciase su salida de la coalición gubernamental.

La decisión del PMDB de abandonar el Gobierno fue un fuerte golpe para Rousseff, que se enfrentará a mediados de abril a una votación en la Cámara de Diputados en la que se decidirá si es sometida a juicio en el Senado por supuestamente haber manipulado las cuentas fiscales con el fin de ser reelegida en 2014.

Rousseff necesita un tercio de los 513 votos de la Cámara de Diputados para frenar el juicio, que puede culminar en su destitución. Sin embargo, el apoyo a su Gobierno de izquierda ha menguado porque Brasil sufre su peor recesión en décadas y por un enorme escándalo de corrupción en Petrobras.

La salida del Partido Progresista, que tiene 49 escaños en la cámara, haría casi imposible para Rousseff reunir los 171 votos que necesita para frenar el juicio político.

"La opinión es que podemos revertir la situación con ofertas personales", dijo un asesor que habló en condición de anonimato. "El Gobierno tiene la maquinaria estatal, pero no será fácil", agregó.

Rousseff, durante el anuncio de un tercer tramo de un programa gubernamental de vivienda, culpó a los partidos de oposición de tratar de deponerla, y equiparó sus intentos a un golpe de Estado contra el imperio de la democracia. (Por Anthony Boadle y Alonso Soto; editado en español por Javier López de Lérida)