Microsoft y Google entierran el hacha de guerra por las patentes

jueves 1 de octubre de 2015 13:53 CEST
 

Por Andrew Chung

NUEVA YORK, 1 oct (Reuters) - Microsoft y Google han llegado a un acuerdo para enterrar todas las demandas interpuestas entre ellos por violación de patentes, según anunciaron el miércoles ambas compañías, que acumulan 18 causas entre Estados Unidos y Alemania.

Esto supone otra señal de paz tras las guerras mundiales libradas por los teléfonos inteligentes. Las compañías coincidieron en que el acuerdo pone fin a las luchas judiciales relacionadas con una gran variedad de tecnologías, que incluyen teléfonos móviles, wifi, patentes utilizadas en juegos de la consola Xbox de Microsoft y otros productos Windows.

El compromiso también cancela todos los litigios relacionados con Motorola Mobility, filial que Google que vendió a Lenovo Group el año pasado, manteniendo el resto de sus patentes.

Sin embargo Microsoft y Google continuarán fabricando productos que compiten directamente entre ellos, incluidos los motores de búsqueda y los dispositivos informáticos móviles, por lo que el acuerdo no excluye la interposición de futuras demandas por infracción, confirmó un portavoz de Microsoft.

"Google y Microsoft han acordado colaborar en ciertas cuestiones sobre patentes y pretenden trabajar en un futuro conjuntamente en otras áreas en beneficio de nuestros consumidores", informaron las dos compañías en un comunicado conjunto. No dieron a conocer los términos financieros del acuerdo.

Ambas afirmaron que han estado cooperando en estos asuntos para adaptarse al tribunal unificado de patentes de la Unión Europea, y para facilitar una tecnología libre capaz de acelerar las subidas de vídeos a Internet.

El acuerdo no es el primero que firman los gigantes tecnológicos para terminar con sus disputas sobre patentes. En 2014, Samsung Electronics y Apple alcanzaron un compromiso con el que aceptaban retirar todas las demandas lanzadas entre ambos fuera de Estados Unidos. (Información de Andrew Chung; editado por Alexia Garamfalvi y Lisa Shumaker traducido en la mesa de Madrid por Ana Vicario)