17 de septiembre de 2015 / 18:14 / en 2 años

ACTUALIZA -Terremoto y tsunami en Chile dejan al menos 10 muertos

* Gráfico sobre sismo tmsnrt.rs/1Fj9jmz

* Gráfico sobre ubicación de minas tmsnrt.rs/1FPFLYB

* Gráfico sobre placas tectónicas tmsnrt.rs/1MsQEau (Actualiza con nueva cifra de muertos, comentarios y datos. Cambia redacción)

Por Felipe Iturrieta y Carlos Serrano

ILLAPEL, Chile, 17 sep (Reuters) - Miles de chilenos intentaban el jueves recuperar pertenencias entre las ruinas de las viviendas y comercios derribados por un fuerte terremoto que dejó al menos 10 muertos y desencadenó un tsunami que obligó a evacuar a un millón de personas.

Con la luz del día, las autoridades intentaban dimensionar la extensión del daño del sismo de magnitud 8,3 registrado el miércoles a las 2254 GMT frente a las costas chilenas, que generó olas de hasta cuatro metros que inundaron localidades costeras en medio de la noche.

Muy cerca del epicentro del terremoto, en el pueblo de Illapel, casas de adobe derrumbadas contrastaban con las banderas chilenas que decoraban las calles para festejar la fiesta de la Independencia el viernes mientras helicópteros sobrevolaban la zona.

"Todo quedó mal. Fue un desastre, pérdida total", dijo a Reuters Melisa Piñones mientras pisaba vidrios rotos de su pequeño restaurante en Illapel, que a tan solo 46 kilómetros del epicentro quedó sin electricidad, sin agua potable y fue declarada zona de desastre.

Los muertos subieron a 10, dijo el jueves el ministro del Interior, Jorge Burgos. La mayoría falleció por el derrumbe de estructuras, un hombre por un deslizamiento que aplastó la camioneta que conducía y otras tres personas de un infarto.

"Estamos viviendo con las puertas abiertas por si viene una réplica fuerte", comentó Luis Hernández fuera de su casa en Illapel, que perdió parte de su fachada.

El terremoto, que duró unos cuatro minutos y ha sido el de mayor magnitud del mundo en lo que va del año según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por su sigla en inglés), tuvo su epicentro a casi 230 kilómetros al noroeste de Santiago pero se sintió en lugares tan lejanos como Brasil.

El tsunami que le siguió castigó particularmente al puerto de Coquimbo, que tuvo que cerrar sus operaciones por los daños.

Varios barcos pesqueros quedaron varados sobre una avenida como fichas de dominó y contenedores y autos se amontonaban unos sobre otros en la localidad portuaria, ubicada unos 460 kilómetros al norte de Santiago y cerca del balneario La Serena.

El mar se adentró varias decenas de metros en Coquimbo, dejando muchos inmuebles destruidos.

Las autoridades evacuaron a un millón de personas de poblaciones a lo largo de la extensa costa chilena, algunos hacia albergues y otros hacia zonas altas, mientras decenas de réplicas seguían moviendo la tierra.

"Lo central es apoyar a la gente que esta en los albergues", dijo la presidenta Michelle Bachelet desde el palacio de Gobierno en Santiago tras una reunión de emergencia. "Ahora va a venir al etapa de proteger y luego de hacer un diagnóstico".

Cuadrillas de militares comenzaban a trasladar escombros y a ayudar con la limpieza en las zonas de la franja costera y en algunas de las localidades más afectadas, mientras algunas carreteras y puentes estaban cortados por derrumbes.

IMPACTO ECONÓMICO

Apenas al amanecer las consecuencias del terremoto, el tsunami y las decenas de réplicas pudieron apreciarse.

Muchas casas y restaurantes en la localidad costera de Concón, al norte de Viña del Mar, quedaron completamente destruidos y muchos techos asomaban entre el lodo.

"Ahora, recién podemos visualizar el desastre que ha ocurrido aquí", dijo el alcalde de la localidad costera de Concón, Oscar Sumonte.

Actualizando su balance, el Gobierno dijo que unas 100.000 familias permanecían sin suministro eléctrico y anunció que el Gobierno suspendió las festividades oficiales para la conmemoración de la Independencia. Las autoridades aún no revelaban una estimación del coste económico de los desastres.

Pero a pesar de la magnitud del terremoto, la casa de bolsa Bci dijo que el impacto económico sería limitado.

La región de Coquimbo, la más afectada por el sismo, aporta un 2,8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) chileno por la cantidad de empresas mineras que operan allí.

Por precaución, la minera estatal chilena Codelco evacuó el miércoles a todos los operarios de la refinería de cobre Ventanas, pero el jueves ya retomaba operaciones en la instalación de la costa central del país. Su mina en División Andina también reanudó sus labores de extracción, que habían sido suspendidas preventivamente.

Antofagasta dijo que esperaba en las próximas horas retomar las operaciones de la mina de cobre Los Pelambres, cercana a Illapel.

Otras mineras como Anglo American y BHP Billiton informaron que sus operaciones eran normales tras el fuerte terremoto, que según expertos habría desplazado las placas tectónicas continentales y del Pacífico hasta ocho metros.

Después de evacuar su personal, la petrolera estatal ENAP dijo que sus dos refinerías -ubicadas en zonas costeras en el centro y sur del país- trabajaban para normalizar sus operaciones.

Algunos especialistas, como el geógrafo Marcelo Lagos, dijeron que Chile tuvo suerte dentro de lo que cabe porque ante la magnitud del terremoto, las olas del tsunami podrían haber sido mucho mayores.

En medio del desastre, las acciones de las firmas cementeras y constructoras lideraban las alzas en la bolsa local por las expectativas de mayores negocios ante la necesidad de reconstruir viviendas y comercios.

MALOS RECUERDOS

Chile se encuentra en una zona muy sísmica y volcánica donde las placas suelen desplazarse.

El terremoto del miércoles trajo recuerdos del fuerte movimiento de febrero del 2010, que con una magnitud de 8,8 azotó el centro y sur de Chile y provocó un tsunami que mató a más de 500 personas.

Horas después de ese terremoto, Bachelet y otros funcionarios de su primer Gobierno calcularon mal la dimensión de los daños y rechazaron ofertas de ayuda internacional.

Eso retrasó el flujo de asistencia para las áreas afectadas, dejando a muchos sobrevivientes con la sensación de que habían sido olvidados por el Gobierno.

"Lamentablemente este creo que es el octavo desastre natural desde que partimos el gobierno (marzo 2014)", dijo Bachelet, antes de que llegara a Coquimbo para evaluar los daños. "Pero hemos aprendido una serie de lecciones y hemos ido desarrollando instrumentos mejores". (Con información adicional de Antonio de la Jara, Fabián Cambero, Manuel Farías y Felipe Llambías. Editado por Pablo Garibian)

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