23 de julio de 2015 / 10:31 / en 2 años

La inseguridad laboral desluce el repunte del empleo en España

* La tasa de desempleo empieza a caer

* Baja al 22,4% en el segundo trimestre desde 23,8% en el primero

* Abundan los empleos temporales precarios

* Sube la inseguridad pese a la recuperación

* El dato pesará en las elecciones generales de final de año

Por Sarah White

MADRID, 23 jul (Reuters) - Eric Martín, agente de la propiedad que trabaja por libre, también es transportista y, en sus ratos libres, árbitro de fútbol. Tras más de diez años de trabajos ocasionales, aún no ha logrado lo único que realmente quiere: un contrato permanente en cualquier ocupación.

A sus 31 años y habiendo trabajado de socorrista, mozo de almacén y cartero, dice que no puede mantener a su familia sólo con trabajos temporales.

"No me da seguridad para mi familia", dice Martín, cuya esposa espera su segundo hijo.

A medida que el país va dejando atrás la crisis, contratos cortos como los de Martín están ayudando a mejorar el dato de desempleo, que sigue cayendo pese a que aún afecta al 22,4 por ciento de la población activa, la segunda tasa más alta de Europa tras Grecia.

Pero también acentúan un mercado laboral de dos categorías que durante la reciente recesión dejó a los trabajadores temporales en la primera línea de despidos, independientemente de su rendimiento. La mayoría de los tres millones de empleos perdidos en los últimos siete años estaban en manos de empleados con contratos a corto plazo, muchos de ellos veinteañeros o treintañeros.

Esta generación no ha podido conseguir crédito para comprarse una casa o para formar una familia y avanzar en su carrera, algo que los economistas predicen que lastrará a la economía española durante años.

El número de empleos temporales ha crecido de forma sostenida en las últimas tres décadas. Los contratos a corto plazo representan un tercio del total. La cifra es inferior a la de antes de la crisis, pero está bastante por encima de la de cualquier otro país de la eurozona.

Estos empleos proliferan hoy a un ritmo mucho más rápido que los otros, especialmente durante la temporada turística. Los trabajos temporales subieron un 8 por ciento interanual en el segundo trimestre, impulsados por la contratación en las zonas costeras, mientras que los permanentes crecieron un 1,6 por ciento.

Para el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, una recuperación del empleo basada en contratos temporales es un logro a medias, ya que su Gobierno está sacando pecho con la gestión de la recuperación económica antes de las elecciones de final de año.

El Gobierno dice que este año se crearán 600.000 empleos, el mayor salto anual de empleo desde 2005. La economía nacional debería crecer en más del 3 por ciento este año, más que la mayoría de otros países europeos.

Sin embargo, eso no se está traduciendo en un mejor nivel de vida para muchos españoles, en parte por sus precarias condiciones laborales. Según datos oficiales, los trabajadores temporales cobraron una media de 15.433 euros en 2013, un 36 por ciento menos que los empleados fijos.

Como resultado, muchos votantes están dando la espalda al Partido Popular de Rajoy y apostando por nuevos partidos como Podemos o Ciudadanos, que ya han obtenido buenos resultados a nivel local.

Martín, que vive en Madrid, dice que saca 400 euros al mes como agente de la propiedad, mientras que sus ingresos por sus otros empleos no son estables. La familia llega a final de mes gracias al contrato permanente de su mujer como empleada de Correos. Pero Martín tiene una hipoteca sólo porque sus padres le avalaron ante el banco.

"¿De qué vivo, del aire?", dice Martín.

NO HAY FINAL

El Gobierno reconoce que la dualidad del mercado laboral es un problema. Dice que la reforma laboral de 2012 llevará a que más trabajos temporales se vuelvan permanentes. Eso es porque, según la reforma, los empleados a largo plazo serán más fáciles de despedir, reduciendo los incentivos para que los empresarios contraten a corto plazo, que hasta ahora era la fórmula más sencilla de despido.

Los críticos, sin embargo, apuntan a décadas de abusos de contratos temporales por parte de los empresarios.

Tales contratos comenzaron a usarse poco después de la dictadura franquista en los 70. Bajo el régimen de Francisco Franco, la mayoría de los empleos duraban toda la vida en monopolios estatales. El Gobierno socialista introdujo en los 80 contratos temporales como forma de sacudir el sistema.

Poco a poco, eso se convirtió en la norma para las nuevas contrataciones, en gran parte porque dio a los empresarios más flexibilidad incluso durante el boom económico de los años 90.

"Se ha intentado restringir su uso (de los contratos temporales) en varias reformas laborales. Todas han fracasado, de la primera a la última", dijo José Ignacio Conde-Ruiz, profesor de economía en la Universidad Complutense de Madrid.

Conde-Ruiz dijo que España debería introducir un sistema único que diera contratos permanentes a todo el mundo, al tiempo que permitiera a los empresarios la flexibilidad reducir plantillas cuando fuera necesario. Dijo que los contratos temporales deberían reducirse sólo a ocasiones concretas, como proyectos muy delimitados.

Tal marco ha sido planteado también por la Comisión Europea, y es una de las promesas de Ciudadanos. Sin embargo, reduciría la protección de los contratos permanentes, una propuesta políticamente explosiva.

Por ahora, los empleos para salir del paso pueden ser mejores que no tener nada, según opinan muchos.

David Bárcena, de 25 años, agradece tener trabajo como vendedor de helados durante cuatro meses, tras las dificultades que ha encontrado durante la mayor parte del año. Bárcena ha tenido trabajos esporádicos desde 2012, cuando perdió su empleo en una planta de electricidad.

Ahora trabaja para Frigo, de Unilever, que ha contratado a 500 estudiantes o desempleados jóvenes para gestionar sus puestos de helados durante el verano. Algunos pueden aspirar a contratos más largos.

"Si tuviera dinero para montar una empresa, ayudaría", dijo Bárcena, que lleva su triciclo de venta de helados por un concurrido complejo de compras en las afueras de Madrid. Bárcena, como otros, sueña con un contrato permanente.

"La verdad, no me puedo quejar, me ha salido trabajo", dijo Bárcena. "No puedes salir de casa de tus padres, no te da para un préstamo", añadió. (Información de Sarah White; Traducido por Inmaculada Sanz)

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