16 de julio de 2015 / 5:29 / en 2 años

RESUMEN -Parlamento griego aprueba medidas demandadas de rescate, Syriza se fragmenta

* Primer ministro griego necesitó apoyo de la oposición para aprobar rescate

* Exministro de Finanzas Varoufakis votó contra el paquete

* Manifestantes chocan con la policía antes de la votación

Por Renee Maltezou y Angeliki Koutantou

ATENAS, 16 jul (Reuters) - El Parlamento griego aprobó las medidas de austeridad demandadas por sus acreedores para iniciar las conversaciones para un nuevo rescate multimillonario, que Atenas necesita para seguir dentro de la zona euro, pero decenas de miembros del partido Gobernante Syriza dieron la espalda al primer ministro Alexis Tsipras.

El paquete fue aprobado por 229 votos a favor en la cámara de 300 asientos. Hubo 64 votos en contra y seis abstenciones. No obstante, Tsipras necesitó del respaldo de las agrupaciones opositoras proeuropeas, lo que generó dudas sobre el futuro de su Gobierno.

Tsipras dijo que no había una alternativa al paquete, que reconoció que provocaría penurias, pero respaldó la decisión. "Soy la última persona en eludir esta responsabilidad", sostuvo.

A cambio de hasta 86.000 millones de euros en financiación, Grecia ha aceptado reformas que incluyen unos significativos ajustes a las pensiones, alzas al impuesto al valor añadido, una revisión de su sistema de negociación colectiva, medidas para liberalizar su economía y aplicar límites ajustados al gasto público.

También accedió a apartar 50.000 millones de euros en activos públicos en un fondo especial de privatizaciones para que sirvan como colateral del acuerdo.

Las medidas fueron llamadas un "genocidio social" por la presidenta del Parlamento, Zoe Constantopoulou, una de los 38 legisladores del Syriza que se opusieron al paquete, y hubo violentos enfrentamientos entre los manifestantes y la policía afuera del legislativo, mientras se realizaba el debate antes de la votación.

Entre los rebeldes de Syriza estaba el exministro de Finanzas Yanis Varoufakis, quien fue reemplazado por Tsipras la semana pasada y criticó al paquete de rescate como "un nuevo Tratado de Versalles", el acuerdo que exigió reparaciones inalcanzables a Alemania después de su derrota en la Primera Guerra Mundial.

El ministro de Energía Panagiotis Lafazanis y el viceministro de Trabajo Dimitris Stratoulis también votaron contra el paquete.

En medio de especulaciones de que ambos funcionarios podrían perder sus cargos en un cambio de gabinete, posiblemente el jueves, Lafazanis dijo que sigue siendo leal al Gobierno, pero que estaba listo para ofrecer su renuncia, sumándose al viceministro de Finanzas Nadia Valavani, quien dejó su puesto más temprano el miércoles.

"Nosotros apoyamos a Syriza en el Gobierno y respaldamos al primer ministro. Nosotros no adherimos al rescate", dijo después de la votación.

Elegido en enero sobre un programa contra las medidas de austeridad, Tsipras debió cambiar de posición después de unas agotadoras negociaciones en Bruselas en la noche del lunes, cediendo a las exigencias de los acreedores de reformas inmediatas para evitar una salida caótica de la zona euro.

Hablando ante el Parlamento antes de la votación, Tsipras aclaró que apoyó al paquete contra su voluntad, pero que no había otra alternativa si Grecia quería evitar el colapso financiero.

"Reconozco que las medidas fiscales son duras, que no beneficiarán a la economía griega, pero estoy obligado a aceptarlas", dijo en su última solicitud de apoyo.

"NUEVO TRATADO DE VERSALLES"

Ahora que se logró la aprobación del legislativo heleno, se despejó el camino para que otros parlamentos nacionales aprueben el inicio de las negociaciones sobre un rescate y la liberación de los fondos para permitir que los bancos griegos vuelvan a abrir, después de más de dos semanas desde que se impusieron controles de capital para evitar que colapsaran.

Los ministros de Finanzas de la zona euro deben sostener una conferencia telefónica el jueves a las 0800 GMT del jueves para discutir la votación.

Los funcionarios europeos se apresuraban a alcanzar un acuerdo de financiación temporal que permita a Atenas evitar una cesación de pagos por 3.500 millones de euros al Banco Central Europeo el 20 de julio.

A pesar de las fuertes objeciones de Reino Unido y República Checa, los países de la Unión Europea que no usan el euro, se espera que se extienda un préstamo por 7.000 millones de euros a Grecia del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

Dados los obstáculos que enfrenta el acuerdo, han surgido dudas sobre cuánto tiempo podrá aguantar. Un funcionario de alto rango de la Unión Europea dijo que tiene una "probabilidad de éxito de un 20, quizás un 30 por ciento".

Después de su crisis más profunda desde la Segunda Guerra Mundial, la economía griega ha perdido más de un cuarto de su producción y más de uno de cada cuatro de sus trabajadores no tiene empleo. No está claro cómo podrá soportar la carga de uno de los programas de austeridad de mayor alcance que se hayan impuesto a un país de la zona euro.

Un estudio confidencial del Fondo Monetario Internacional, al que Reuters tuvo acceso el martes, instó a una quita de deuda mucho mayor a lo que estaban dispuestos a entregar los países europeos, particularmente Alemania.

Berlín, no obstante, insiste en tener al FMI en las negociaciones para que ayude a que Grecia cumpla con sus compromisos. Alemania podría permitir que se extiendan los períodos de pago de la deuda helena, pero ha dicho que no aceptará una reducción del valor y su ministro de Finanzas ha insistido en que no podría aceptar "una quita de deuda a través de una puerta trasera".

Aunque descartó cualquier quita, la Comisión Europea dijo que era posible un reperfilamiento de la deuda, siempre y cuando Atenas implemente las reformas a las que se comprometió.

La votación sobre el paquete de rescate se produjo después que un grupo de manifestantes chocara con la policía en las cercanías del Parlamento, en los peores hechos de violencia callejera que se producen en el país en tres años. (Información adicional de Gina Kalovyrna, George Georgiopoulos, Ingrid Melander, Karolina Tagaris, Michele Kambas en Atenas, Alastair Macdonald y Jan Strupczewski en Bruselas, Madeline Chambers, Caroline Copley en Berlín, Mark John y Yann Le Guernigou en París, William James en Londres, David Gaffen en Nueva York; Escrito por Matthias Williams y James Mackenzie; Editado en español por Javier Leira y Ricardo Figueroa)

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