22 de mayo de 2015 / 8:34 / hace 2 años

La hoja de ruta independentista peligra en la elección del alcalde de Barcelona

5 MIN. DE LECTURA

* Independentistas podrían recibir castigo en Barcelona

* Perder la capital sería un varapalo al plan secesionista

* Nuevos partidos fragmentan electorado antes de autonómicas

Por Sarah White

BARCELONA, 22 may (Reuters) - En las ventanas que dan a las arboladas avenidas de Barcelona, algunas de las banderas independentistas rojas, amarillas y azules que han adornado las fachadas en los últimos dos años han empezado a perder sus colores.

Al igual que una bandera que ondea demasiado tiempo bajo el sol, la campaña catalana para romper con España -que atrajo manifestaciones multitudinarias el año pasado y culminó con una votación abrumadora, aunque no vinculante, a favor de la secesión- parece estar decolorándose.

Las reñidas elecciones para renovar el ayuntamiento de la capital catalana este domingo podrían acelerar el declive de un movimiento que hace solo unos meses parecía imparable.

Las encuestas apuntan a que las urnas podrían asestar una derrota a los partidos a favor de la escisión, lo que supondría un duro revés para su campaña de cara a las elecciones autonómicas que con carácter plebiscitario pretenden celebrar los líderes regionales en septiembre.

Y en este ambiente político de fragmentación, aunque los independentistas de Convergència i Unió (CiU) logren mantener el control de alcaldía, tendrán que compartir previsiblemente el poder con otros grupos que no siempre bailan a su ritmo en cuestiones de estrategia.

Dañado por escándalos de corrupción, CiU está muy lejos de sus glorias pasadas y su campaña proindependentista ha perdido cierto lustre.

"Ha bajado bastante el tema. Hace un año era más visible, con las movilizaciones, pero ha bajado mucho sobre todo a raíz del caso (del expresidente de la región Jordi) Pujol, le ha hecho mucho daño", dijo, Joan Miquel Argudo, de 44 años, mientras vende aceitunas a los clientes en su puesto de delicatessen en el Mercado de Sant Antoni, un emblemático edificio modernista, a escasos metros de la playa.

Barcelona, segunda ciudad de España en población y animado puerto cosmopolita, es también abanderada de la identidad cultural y la tradición industrial de Cataluña, además de un símbolo para aquellos que quieren la secesión.

"El hecho de que la capital de Cataluña esté al lado del proceso es muy importante", dijo en entrevista con Reuters Joaquim Forn, primer teniente de alcalde en Barcelona, cuyo jefe y alcalde de la capital, Xavier Trias (CiU), aspira a la reelección.

"La gente fija en los partidos políticos una idea que va más allá de lo que es estrictamente municipal", dijo Forn. "(Si CiU no gobierna en Barcelona) el proceso perdería un peso importante".

La prolongada campaña independentista, que tomó velocidad con la recesión económica, llegó a un punto álgido en noviembre con la celebración de un referéndum simbólico en desafío al Gobierno central, que logró que la justicia bloqueara una votación más formal.

La mayoría de los catalanes sigue a favor de decidir en las urnas el tema de la soberanía, pero un sondeo reciente mostraba que una mayoría se decantaría por continuar en España.

¿Unidos?

El bando secesionista se enfrenta a un nuevo desafío: mantenerse unidos en una época de fragmentación política alimentada por el auge de nuevos partidos políticos en todo el país.

Una encuesta publicada este mes mostraba que hasta siete partidos podrían lograr representación en el Ayuntamiento barcelonés, lo que podría hacer ingobernable la ciudad.

Aunque el centroderecha de Trias encabeza algunas encuestas y podría buscar alianzas con los separatistas de izquierdas, este sondeo apuntaba a una victoria de la plataforma Barcelona en Comu, que incluye al partido antiausteridad Podemos.

El nuevo grupo, liderado por Ada Colau, la conocida activista antidesahucios, ha evitado posicionarse de manera clara en el tema de la independencia, prefiriendo centrarse en la creciente desigualdad social en la urbe.

Diego Muro, profesor de ciencias políticas en el Institut Barcelona d'Estudis Internacionals (IBEI) considera que la aparición de Colau es una señal de que el debate central en Cataluña podría estar alejándose del tema de la independencia.

"Lo que va a pasar en las elecciones municipales es un laboratorio de lo que podría pasar en las autonómicas, y si consiguen estos nuevos partidos cambiar el eje del discurso o no", dijo Muro.

Algunos separatistas argumentan que las elecciones en los cerca de los restantes 1.000 municipios de la región serán un barómetro mucho más atinado del devenir del movimiento. En su opinión, el independentismo solo está tomando impulso para un verano repleto de concentraciones y actos con los que buscar el apoyo a la causa de cara a los comicios del 27 de septiembre, que serían el trampolín para la prometida ruptura con España.

"No conozco a gente que se hayan considerado independentistas y que hayan dejado de serlo, más bien lo contrario", dice Ricard Gene, abogado y hasta ahora uno de los líderes del grupo proindependencia Assemblea Nacional Catalana (ANC). (Traducida por Tomás Cobos)

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