Continúan los abusos a trabajadores de la sede del Louvre en Abu Dabi -ONG

martes 10 de febrero de 2015 18:14 CET
 

ABU DABI Feb 10 (Reuters) - Human Rights Watch (HRW) acusó el martes a la compañía de Abu Dabi que está construyendo las sedes locales de los museos Louvre y Guggenheim por seguir maltratando a sus trabajadores inmigrantes, a pesar de que han tenido lugar algunas mejoras cinco años después de la primera vez que el grupo manifestó sus preocupaciones.

La compañía, que pertenece al estado, ha negado las acusaciones.

La organización por los Derechos Humanos, con sede en Nueva York, dijo que la Compañía de Inversión y Desarrollo del Turismo (TDIC) había confiscado los pasaportes de los trabajadores y retenido sus salarios y bienes, además de haberles facilitado viviendas pobres y de no haber hecho nada para reembolsar a los trabajadores que habían tenido que pagar una tasa en su país de origen para asegurarse el trabajo.

Según HRW, poco se ha avanzado en estos campos desde que comenzaron los trabajos.

La acusación más seria de la organización es la de la deportación de los trabajadores que se unieron a una huelga.

"El TDIC rechaza las conclusiones infundadas de este infome, que está desfasado y basado en metodologías desconocidas, a pesar de que el TDIC ha sido transparente en sus esfuerzos", respondió la compañía en un comunicado.

La empresa aseguró que se había esforzado por cumplir con el Derecho laboral de los Emiratos Árabes Unidos en la construcción de estas instalaciones en la isla de Saadiyat, que también incluye una sede local de la Universidad de Nueva York.

Sarah Leah Whitson, de HRW, reconoció que había habido algunas mejoras para los trabajadores, que en su mayoría proceden de India, Pakistán, Bangladesh, Sri Lanka y Nepal, pero que continúan los abusos, así como que siguen prohibiéndoles protestar.

"La Universidad de Nueva York, el Louvre y el Guggenheim tienen que dejar claro que las nuevas leyes y los códigos de conducta son tan buenos como su cumplimiento", dijo. (Información de Stanley Carvalho; Traducido por Tamara Fariñas; Editado por Gabriel Sánchez)