2 de febrero de 2014 / 17:03 / en 4 años

ACTUALIZA 1-Escándalos e inequidad marcan elecciones presidenciales en Costa Rica

* Candidato oficialista intenta pintar a principal rival como radical

* Opositor quiere quitar inmunidad a funcionarios públicos

* Reformas tributarias en la mira de principales rivales (Agrega citas de candidato Araya, votantes, cambia redacción)

Por Alexandra Alper y Zach Dyer

SAN JOSÉ, 2 feb (Reuters) - El candidato oficialista a la presidencia de Costa Rica por el partido gobernante busca el domingo vencer en las urnas a su rival de izquierda, cuyo apoyo ha crecido ante el descontento por los escándalos de corrupción y el crecimiento de la desigualdad en la segunda mayor economía de Centroamérica.

El exalcalde de San José Johnny Araya ha encabezado las encuestas con una campaña centrada en promesas de reducir la pobreza mientras trataba de distanciarse del Gobierno de la presidente Laura Chinchilla, plagado de escándalos, e intentó pintar de radicales a sus adversarios.

También ha intentado calificar de radicales a sus adversarios, y el domingo insistió en que su partido, Liberación Nacional, es la opción "más segura" para la nación cafetera.

"El partido (...) es la opción más segura, más responsable", dijo al pasar por un centro electoral. "Lo mejor que le puede pasar a Costa Rica es que nosotros ganemos las elecciones".

El enfado de los votantes hacia la corrupción ha impulsado la candidatura del joven parlamentario de izquierda José María Villalta, quien también ha prometido atacar la inequidad en la nación cafetera.

Frente a la escuela donde Villalta tenía previsto votar, partidarios vestidos de amarillo gritaban "Villalta, amigo, el pueblo está contigo", así como "se acabó la corrupción".

Si como se espera ninguno de los 13 candidatos presidenciales logra un porcentaje superior al 40 por ciento de los sufragios, los comicios irían a una segunda vuelta en abril por segunda vez en la historia del país.

El eventual triunfador tendrá que enfrentarse a una creciente deuda pública que supera la mitad del Producto Interior Bruto (PIB). Los generosos salarios y el gasto obligatorio en educación son una carga pesada en un país con baja recaudación fiscal.

Moody's Investor Service, que mantiene a Costa Rica un grado por encima del grado especulativo, cambió a negativa su perspectiva para la calificación de la deuda soberana del país en septiembre, en medio de preocupaciones fiscales.

-- Infografía de candidatos....link.reuters.com/sun56v

IMPUESTOS EN AMBOS PROGRAMAS

Villalta dijo a Reuters que buscaría atacar ese problema atacando la ineficiencia, la evasión fiscal y aligerando la carga de la clase media.

"Lo que queremos es una reforma progresiva con mayor justicia tributaria donde los que más tengan paguen más", afirmó.

Villalta, un abogado de 36 años, se formó en la política organizando protestas contra el tratado de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos.

Es el único miembro de su partido Frente Amplio en la Asamblea, pero durante su paso por el Congreso propuso más de 100 proyectos de ley, incluyendo uno que quitaría a los altos cargos la inmunidad contra medidas judiciales.

Esa propuesta le ganó popularidad después de que Chinchilla causara la indignación al aceptar vuelos en un avión privado, pese a leyes que prohíben a los funcionarios aceptar obsequios costosos.

Araya, de 56 años, también ha prometido afrontar el déficit limitando bonos al sector público, aplicando un impuesto a las ganancias de capital y otro al valor agregado.

El candidato del Partido Liberación Nacional ha ganado elogios por sus proyectos públicos de arte durante sus 22 años en la alcaldía de la capital, pero también ha levantado críticas por su estilo autocrático.

Además, errores públicos como subestimar el precio de la leche durante una entrevista, lo han hecho parecer alejado de la realidad de los votantes, mientras pesa sobre su cabeza una investigación sobre supuesto abuso de autoridad.

Sin embargo, para algunos votantes de centro, el candidato oficialista es preferible a Villalta, cuyos críticos buscan comparar con el fallecido presidente socialista de Venezuela, Hugo Chávez.

"Yo no soy liberacionista pero ya más o menos sabemos a lo que vamos", dijo Rafael Vargas, un taxista de Alajuela, la segunda mayor ciudad del país. "En cambio con Villalta no tenemos ninguna seguridad de lo que nos espera. Nos puede esperar otra Venezuela". (Traducido por la Mesa de Santiago de Chile; Edición de Teresa Larraz en la Redacción de Madrid)

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