11 de noviembre de 2013 / 14:32 / hace 4 años

A FONDO-La derrota rebelde impulsa a Kabila, aunque la paz en Congo parece lejana

* Kabila, “en la cresta de la ola” tras derrota de M23 rebelde - analistas

* Rumores de que presidente cambiará constitución para optar a tercer mandato

* Participación internacional más activa ayudó a derrotar a M23

* Enormes obstáculos para la paz en el anárquico este del país

Por Pete Jones

KINSHASA, 11 nov (Reuters) - La derrota del movimiento rebelde más importante de República Democrática del Congo ha reforzado el control del presidente Joseph Kabila sobre el poder, pero llevar la paz al enorme país del centro de África sigue siendo una perspectiva lejana.

“Gracias, Kabila”, cantaron miles de mujeres vestidas de blanco la semana pasada, al desfilar por el centro de la capital, Kinshasa, una extensa ciudad de ocho millones de habitantes a orillas del río que da nombre al país, celebrando la ofensiva militar que expulsó a los rebeldes del M23 del lejano este de Congo.

El acuerdo de paz que se firma el lunes en Entebbe, capital de la vecina Uganda, pretende acabar con una rebelión que comenzó hace 20 meses y se había convertido en el conflicto bélico más grave desde el final de la última guerra en 2003.

Supone un cambio total para el presidente de 42 años, cuya reputación estaba hundida hace solo un año, acusado por la oposición de manipular las elecciones de 2011 y humillado por la captura por parte de los rebeldes de Goma, la mayor ciudad del este del país.

“Es histórico. Es difícil exagerar este momento”, dijo Jason Stearns, director del Instituto del valle del Rift. “Esta es la primera vez que el Ejército congoleño ha derrotado militarmente a un grupo armado serio ... Kabila está en la cresta de la ola”.

El refuerzo a la reputación de Kabila llega en medio de las especulaciones de que podría cambiar la constitución para aspirar a un tercer mandato en 2016. El mes pasado anunció la formación de un gobierno de unidad nacional, causando la división de una oposición ya fragmentada.

Algunos esperan ahora que la derrota del M23 sea el primer paso para acabar con dos décadas de conflicto en el este del Congo alimentado por tensiones étnicas y rivalidades por el control de los ricos depósitos de oro, casiterita y coltán, que ha causado la muerte de millones de personas.

Kabila ha reorganizado la estructura de mando de unas fuerzas armadas conocidas por su mala disciplina desde la caída de Goma, capital de la provincia de Kivu norte, hace un año. La ocupación por parte de los rebeldes de una ciudad de un millón de habitantes también conmocionó a las potencias occidentales, llevándolas a asumir un papel más activo en el país y cambiando el rumbo del conflicto.

Naciones Unidas desplegó una nueva Brigada de Intervención con 3.000 militares y mandato para buscar a grupos armados, cambiando el papel habitual de las misiones de paz. Sus helicópteros de ataque Rooivalk sudafricanos desempeñaron un papel clave en la captura de los bastiones del M23 en las colinas.

De manera crucial, la presión diplomática concertada aseguró que Ruanda - que ha apoyado repetidamente las rebeliones lideradas por los tutsis en el este de Congo - no apoyara al M23 ante el avance de las tropas gubernamentales, acabando con un factor de inestabilidad clave para el futuro.

“La derrota del M23 podría ser una oportunidad para empezar a romper ciclos de guerras e inestabilidad en las (provincias de) Kivu de una vez por todas”, dijo Sophia Pickles, de Global Witness.

ESTADO FALLIDO

La recuperación de cierta autoridad estatal fue bienvenida por las mineras internacionales en la provincia de Katanga, sede del llamado cinturón del Cobre de Congo, 1.600 kilómetros al sureste de Kinshasa.

“El final de la guerra aporta más confianza en el régimen”, dijo Denis Kampeshi, administrador de minería en el enorme proyecto Kipoi de la australiana miner Tiger Resources. “Nos da grandes garantías porque Tiger tiene ambiciones no solo en Katanga sino en el resto del Congo”.

La economía del país, de 18.000 millones de dólares, está en camino de convertirse en una de las de crecimiento más rápido del mundo, gracias en parte a una mayor estabilidad política. El FMI pronostica que el año que viene crecerá un 10,5 por ciento, impulsada por la minería, que supone el 15 por ciento del Producto Interior Bruto.

La paz en el este podría ayudar a explotar un potencial enorme y poco aprovechado. Según algunas estimaciones, Congo tiene hasta el 80 por ciento de las reservas mundiales de cobre, pero el año pasado solo fue el octavo mayor productor, exportando 600.000 toneladas.

Sin embargo, muchos se muestran escépticos con que las autoridades tengan capacidad de imponer el orden fuera de zonas urbanas como Kinshasa o Katanga. Desde que se independizó de Bélgica en 1960, su enorme tamaño y escasas infraestructuras han hecho que sea casi imposible de gobernar. En un país del tamaño de Europa occidental, solo hay 2.000 km de carreteras asfaltadas, y ninguna desde la capital al este..

“Congo no es un país de verdad. Son unas líneas dibujadas en un mapa”, dijo Martyn Davies, consejero delegado de la consultoría sudafricana Frontier Advisory. “Es uno de los dos o tres primeros estados fallidos del mundo”.

El M23 ha sido solo la última encarnación de la frustración de los tutsis en el este del país. El año pasado se alzó en armas diciendo que el Gobierno rompió un acuerdo de paz de 2009 que acababa con un levantamiento tutsi anterior contra Kinshasa, a la que acusa de apoyar a los milicianos hutu del FDLR.

Algunos miembros del FDLR participaron en el genocidio de 1994 en Ruanda, en el que murieron 800.000 tutsis y hutus moderados. El grupo quiere derrocar al presidente tutsi de Ruanda, Paul Kagame, y el Gobierno ruandés ha aprovechado su presencia en Congo como un pretexto para intervenir.

En Kinshasa, abundan los carteles alabando al Ejército y a Kabila por cerrar las heridas de un país desgarrado por las guerras desde que su padre Laurent derrocó a Mobuto Sese Sekou en 1997, acabando con sus 32 años en el poder.

El estudiante Kevin Yakossou dijo que Kabila debería dejar el poder en 2016 antes de convertirse en otro dirigente perpetuo.

“Tiene que dejar el poder. No puede decir que ha derrotado al M23 y por eso seguir otro mandato”, afirmó. (Información adicional de Daniel Flynn; Traducido por Teresa Larraz en la Redacción de Madrid)

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