29 de octubre de 2013 / 13:20 / hace 4 años

Turquía cumple el sueño otomano de un túnel que una Europa y Asia

Por Ayla Jean Yackley

ESTAMBUL, 29 oct (Reuters) - Turquía abre el martes el primer túnel ferroviario submarino entre dos continentes, Asia y Europa, y permitirá al primer ministro Tayip Erdogan cumplir el sueño de hace más de un siglo de los sultanes otomanos.

La proeza de la ingeniería mide 13 km y une Europa con Asia a 60 metros de profundidad en el estrecho del Bósforo. Denominado el Marmaray, transportará a los trabajadores de la mayor ciudad europea y posteriormente albergará trenes de alta velocidad y de carga.

“El proyecto Marmaray une... los continentes de la histórica Ruta de la Seda”, dijo el ministro de Transporte, Binali Yildirim, antes de la apertura, que coincide con el 90º aniversario de la fundación de la moderna República de Turquía.

El túnel de 5.500 millones de liras (2.000 millones de euros) es uno de los megaproyectos de Erdogan, un impulso de construcción sin precedentes diseñado para cambiar la cara del país.

Entre ellos hay un proyecto de un canal de 50 km que rivalizaría con el de Suez y que dejaría a la mitad de Estambul en una isla, un aeropuerto que será el más ajetreado del mundo y una mezquita gigante en lo alto de una colina de Estambul.

Las centrales nucleares también están en la mesa y se trabaja en la construcción de un tercer puente sobre el Bósforo, cuyos trabajos ya ha acabado con un millón de árboles.

Los planes han encendido a los opositores de Erdogan, que llaman a los “proyectos faraónicos” un síntoma de un estilo de gobierno cada vez más autoritario, y advierten sobre catástrofes medioambientales en una de la naciones más propensas a sufrir terremotos del mundo.

Acusan a Erdogan, aún muy popular tras 10 años en el poder, de pasar por encima de los planes de las ciudades y de demoler la historia para hacer sitio a sus proyectos favoritos en una antigua ciudad que fue la capital del imperio bizantino y posteriormente desde la conquista islámica en 1453 fue el centro del poder otomano.

Un pequeño esfuerzo por salvar un parque en Estambul en mayo generó las mayores protestas contra el Gobierno en décadas. Además de estos proyectos, Erdogan ha provocado un cambio social radical, limitando el poder tradicional del ejército laico y granjeándose acusaciones de que busca implantar un modelo islamista, algo que él niega.

Erdogan aduce que sus políticas cumplen las necesidades de una población que se expande rápido.

“Las carreteras son civilización”, dijo esta semana. “Nuestros valores no conocen obstáculos para las carreteras. Si una mezquita está donde va a pasar una carretera, derribaremos la mezquita y la construiremos en otro lugar”, dijo.

Erdogan ha llamado al Marmaray el proyecto del siglo y dice que cumple un viejo “sueño de nuestros ancestros”.

El reluciente Marmaray es un túnel sumergido apoyado en el suelo marino y fue construido por la japonesa Taisei Corp , junto con los socios turcos Nurol y Gama. La mayor parte de la financiación procede del Banco japonés de Cooperación Internacional.

El dinero para otros proyectos podría ser más difícil de recabar debido a la poca liquidez global, y eso podría forzar a que Erdogan rebaje o renuncia a sus planes, dijo Atilla Yesilada, un analista de GlobalSource Partners. (Traducido por Rodrigo de Miguel en la Redacción de Madrid)

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