23 de septiembre de 2013 / 9:57 / en 4 años

Merkel debe acercarse a sus rivales de izquierda tras su triunfo electoral

* La canciller debe convencer al centroizquierda para que se sume a la coalición

* El SPD puede exigir puestos clave en el gabinete y presionar por un cambio de políticas

* Una gran coalición agradaría a los socios de Alemania en el euro

Por Noah Barkin

BERLÍN, 23 sep (Reuters) - La canciller alemana, Angela Merkel, afronta la intimidante perspectiva de persuadir a sus rivales de centroizquierda para que la ayuden a mantenerse en el poder después de que los conservadores obtuvieran su mejor resultado electoral en más de dos décadas pero se quedaran rozando la mayoría absoluta.

Incluso sus contrincantes políticos reconocieron que la canciller fue la gran ganadora de las primeras elecciones alemanas desde que comenzara la crisis de la eurozona en 2010, propulsando a la hija de un pastor del este de Alemania al puesto de líder dominante en Europa.

El rostro radiante de Merkel acaparaba las portadas de los periódicos, que alabaron el lunes el resultado como una victoria personal.

“Es SU triunfo, no fueron los impuestos, la justicia o el euro los que fueron decisivos, sino la cuestión ¿en quién confían los ciudadanos para actuar con calma y control en la cancillería?”, escribió Nikolaus Blome en el periódico de gran tirada Bild.

El bloque conservador de Merkel logró el 41,5 por ciento de los votos, su resultado más contundente desde 1990 y a apenas cinco escaños de la primera mayoría absoluta en el Bundestag en más de medio siglo.

El euro avanzó y los bonos gubernamentales subieron el lunes al anticipar los inversores continuidad en las causas políticas de Berlín de recortar el déficit y reformar la economía a cambio del apoyo financiero a los más débiles de la eurozona.

Los socialdemócratas del SPD, con los que Merkel gobernó en una “gran coalición” exitosa en su primer mandato de 2005 a 2009, acabaron segundos con un 25,7 por ciento, una leve mejora frente a su peor resultado de posguerra, en 2009.

“Tenemos el mandato de encabezar el Gobierno bajo Angela Merkel para los próximos años”, dijo el ministro de Medio Ambiente Peter Altmaier, estrecho aliado de Merkel, en televisión.

“Lo que es importante es que consigamos una mayoría estable”, dijo, añadiendo que el SPD y sus aliados Verdes necesitaban tiempo para digerir los resultados de su “dolorosa derrota” antes de embarcarse en conversaciones exploratorias de coalición.

Los Verdes se aseguraron un 8,4 por ciento, una caída abrupta frente a 2009. El único otro partido en el Bundestag será el partido radical La Izquierda, con un 8,6 por ciento de los sufragios, después de que el actual socio de coalición de Merkel, los Liberales Demócratas del FDP, no obtuvieran el 5 por ciento mínimo para entrar en el Parlamento.

Merkel, de 59 años, parecía reconocer la dificultad del desafío que tenía por delante cuando fue preguntada el domingo por la noche si tenía previsto contactar con otros partidos.

“Quizás no encontremos a nadie que quiera hacer algo con nosotros”, dijo tras el revés a sus aliados liberales.

“MUY MUY DIFÍCIL”

Tras salir mal de la anterior coalición, el SPD será reacio a formar un acuerdo con Merkel en esta ocasión a menos que ella pague un alto precio en términos de puestos de gabinete y políticas.

Durante la campaña, el partido de centroizquierda abogó por un salario nacional mínimo y una subida de impuestos a los ricos, medidas ambas a las que se opone Merkel. El SPD puede también exigir el Ministerio de Economía, expulsando al respetado Wolfgang Schäuble, de 71 años.

“Dados los temas que nosotros esbozamos y en los que se centró la CDU (los democristianos de Merkel) durante la campaña (..) una gran coalición es muy muy difícil”, dijo la vicepresidenta del SPD Manuela Schwesig a RBB-Inforadio.

El presidente del SPD, Sigmar Gabriel, no descartó categóricamente hablar con Merkel, pero señaló que su partido, que perdió millones de seguidores durante la última “gran coalición”, no se sometería.

Ha convocado una reunión de la dirección del SPD el viernes para hablar de opciones. Si el partido decide entrar en negociaciones de coalición con Merkel, los expertos predicen que podría durar meses y ser la más difícil en la era de la posguerra.

Eso podría postergar decisiones europeas sobre la unión bancaria y un mayor apoyo fiscal a Grecia y posiblemente a Portugal.

“Hay mayores diferencias que en 2005”, dijo un destacado ayudante de Merkel bajo condición de anonimato. “Si se contempla el programa del SPD, está bastante más a la izquierda que entonces”, añadió.

Aún así, los sondeos muestran que la opinión pública alemana, inclinada al consenso, daría la bienvenida a una alianza entre izquierda y derecha, al igual que los socios europeos de Berlín, que esperan que el SPD pueda suavizar el enfoque antiausteridad de Merkel hacia los miembros de la eurozona en dificultades.

Si el SPD rechaza entrar en las conversaciones, Merkel podría recurrir a los Verdes, pero la destacada diputada de los Verdes Renate Kuenast dijo que no veía una coalición.

Hubo una agria decepción para los aliados de Merkel del FDP, que sufrieron una humillante salida del Bundestag, la primera vez que estarán ausentes de la cámara desde la Segunda Guerra Mundial.

El partido Alternativa por Alemania (AfD), un nuevo partido euroescéptico que amenazaba con arruinar la victoria de Merkel en el Parlamento por primera vez, se quedó a corta distancia del 5 por ciento necesario para conseguir representación.

El resultado deja a Merkel como una de las pocas dirigentes europeas que sobrevive a la crisis de deuda, que ha visto cómo 19 de sus compañeros de la UE perdían el cargo desde principios de 2010.

Pero la canciller afronta importantes desafíos en un nuevo mandato, desde abandonar su complejo cambio de la energía nuclear a la renovable a proponer una visión para la eurozona.

Merkel ha presidido una fuerte recuperación de la economía alemana y una drástica reducción del desempleo, pero los economistas están preocupados de que Alemania pueda perder empuje sin reforzar iniciativas para hacer frente a la incipiente crisis demográfica.

“El mayor riesgo a medio plazo para Alemania puede ser la falta de reformas”, dijeron analistas de Citigroup en una nota. “Aparte de la necesaria reforma energética, Alemania sigue teniendo un mercado laboral bastante rígido, una baja productividad del sector servicios e importantes desafíos demográficos”. (Información adicional de Stephen Brown, Michelle Martin, Annika Breidthardt, Sarah Marsh, Madeline Chambers, Sophie Duvernoy, Erik Kirschbaum y Gareth Jones; Traducido por Inmaculada Sanz en Madrid)

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