4 de julio de 2013 / 7:28 / en 4 años

La caída de Mursi, en manos del Ejército, plantea un dilema a Occidente

* Fuerzas Armadas derrocan a islamista Mursi, comienzan arrestos

* Presidente denunció golpe de Estado militar, pide calma

* Enfrentamientos dejan 14 muertos, cientos de heridos (Cambia redacción)

Por Alastair Macdonald y Alexander Dziadosz

EL CAIRO, 4 jul (Reuters) - Las Fuerzas Armadas egipcias mantenían al derrocado presidente Mohamed Mursi en una instalación militar en El Cairo el jueves y otros líderes de los Hermanos Musulmanes fueron arrestados en una ofensiva contra el movimiento que se fortaleció electoralmente el año pasado.

Naciones Unidas, Estados Unidos y otras potencias mundiales no condenaron la destitución de Mursi como un golpe de Estado militar, ya que hacerlo podría desencadenar sanciones. La intervención del Ejército fue respaldada por millones de egipcios, incluidos dirigentes liberales y figuras religiosas que esperan nuevas elecciones bajo un conjunto revisado de reglas.

Pero en momentos en que grandes multitudes festejaban en la plaza Tahrir de El Cairo una "segunda revolución" tras el derrocamiento de Hosni Mubarak en 2011, los islamistas temían una represión similar a la que vivieron bajo el antiguo régimen apoyado por los militares. Al menos 14 personas murieron y cientos resultaron heridas en enfrentamientos callejeros.

La emisión de las cadenas de televisión que simpatizaban con Mursi quedó cortada.

Mursi fue trasladado al Ministerio de Defensa, dijo a Reuters el portavoz de los Hermanos Musulmanes Gehad El-Hadad. Sus asesores estaban detenidos en el cuartel de la Guardia Republicana donde el mandatario pasó su último día en el cargo desafiando las peticiones para que renunciara, pero incapaz de evitar un ultimátum de los generales.

La caída del primer líder electo tras las revoluciones de la Primavera Arabe de 2011 plantea interrogantes sobre el futuro del Islam en la política, que parecía haber ganado terreno. Los 84 millones de habitantes de Egipto, profundamente divididos, están nuevamente en el centro de atención en una región traumatizada por la guerra civil en Siria.

Muchas potencias están interesadas en mantener la estabilidad de Egipto, por donde pasa el Canal de Suez y es un elemento clave para la seguridad de Israel.

Las Fuerzas Armadas pusieron tropas de combate y tanques en las calles en torno a una reunión de cientos de partidarios de Mursi en El Cairo. Dijeron que mantendrían el orden en todo el país. Mursi pidió que no se produzca violencia.

CUENTA ATRÁS

La cuenta atrás para Mursi comenzó el domingo cuando millones de personas salieron a las calles para exigir su renuncia. Los manifestantes acusaron a los Hermanos Musulmanes de secuestrar la revolución, afianzar su poder y -un elemento clave para muchos- no conseguir reactivar la economía.

Eso dio al jefe de las Fuerzas Armadas, el general Abdel Fatah al Sisi, que ya tenía sus reservas sobre el estado de la nación bajo Mursi, una justificación para invocar la "voluntad del pueblo" y exigir que el presidente compartiera el poder o se alejara del cargo.

Estados Unidos y otros aliados occidentales también habían presionado a Mursi para que abriera su administración a una serie más amplia de ideas.

Mursi arremetió por televisión, defendiendo su legitimidad electoral. Llamó a sus opositores liberales malos perdedores, en connivencia con los que en secreto aún son leales a Mubarak.

Ofreció dar su vida, y sus asesores dijeron que prefería "morir de pie como un árbol". Dirigentes liberales dijeron que estaba "perdiendo la cabeza" y se reunieron para acordar un plan con Sisi.

Lo que dio a conocer el general, vestido con uniforme completo y flanqueado por políticos, altos cargos y miembros del clero, fue una hoja de ruta para retirar una serie de reformas democráticas promulgadas desde que cayó Mubarak. La Constitución fue suspendida, y el presidente de la Corte Constitucional Adli Mansur jurará como jefe de Estado a las 08:00 GMT.

Se formará un gobierno interino tecnócrata, junto con un comité para la reconciliación nacional. Se revisará la Constitución y se organizarán elecciones presidenciales y parlamentarias, sin establecerse un calendario fijo.

El principal negociador liberal Mohamed ElBaradei, ex jefe de la agencia nuclear de la ONU, dijo que el plan "continuará la revolución" de 2011. Muchos esperan poder tener más éxito electoral que el año pasado, cuando la organización de los Hermanos Musulmanes dominó las votaciones.

La capacidad de los Hermanos Musulmanes para defenderse democráticamente podría estar limitada por la detención de sus dirigentes, que se enfrentan a acusaciones de incitar a la violencia. Mursi también podría afrontar cargos. Sus opositores lo acusaron esta semana de fomentar la "guerra civil", desafiando el ultimátum de Sisi.

El diario estatal Al-Ahram dijo que se emitieron órdenes de detención contra 300 miembros de los Hermanos Musulmanes. (Información de Asma Alsharif, Mike Collett-White, Alexander Dziadosz, Shaimaa Fayed, Maggie Fick, Alastair Macdonald, Shadia Nasralla, Tom Perry, Yasmine Saleh, Paul Taylor y Patrick Werr en El Cairo, Abdelrahman Youssef en Alejandría y Yursi Mohamed en Ismailia. Escrito por Paul Taylor y Alastair Macdonald; Traducido por la Mesa de Santiago de Chile; Editado por Inmaculada Sanz en Madrid)

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