4 de julio de 2013 / 6:18 / hace 4 años

Fuerzas Armadas de Egipto derrocan a Mursi y plantean dilema a Occidente

7 MIN. DE LECTURA

* Fuerzas Armadas derrocan a islamista Mursi, comienzan arrestos

* Presidente denuncia golpe de Estado militar, pide calma

* Enfrentamientos dejan 14 muertos, cientos de heridos

* Obama expresa su preocupación, evita decir "golpe"

Por Alastair Macdonald y Alexander Dziadosz

EL CAIRO, 4 jul (Reuters) - Las Fuerzas Armadas de Egipto derrocaron al presidente electo Mohamed Mursi, encantando a millones que odiaban al gobierno islamista pero enfureciendo a sus partidarios, quienes denunciaron el golpe de Estado que plantea un dilema para los líderes occidentales que promueven la democracia.

Mursi, electo hace un año en una votación que fue considerada como un nuevo amanecer para el país árabe más poblado del mundo después del alzamiento del 2011, estaba detenido en una instalación militar en El Cairo, dijo una fuente de seguridad.

Anteriormente, en un video grabado a mano y en un mensaje a través de Facebook, Mursi denunció "un golpe de Estado militar total" que llevaría a Egipto al "caos". Pero instó a sus partidarios a no responder a las agresiones.

El jefe de las Fuerzas Armadas prometió nuevas elecciones como parte de una hoja de ruta elaborada durante una reunión con grupos opositores liberales antes de que se anunciara el cese de Mursi.

Los liberales recibieron con beneplácito el relanzamiento de la transición a la democracia, que sintieron que había sido secuestrada por los Hermanos Musulmanes de Mursi.

Las autoridades militares cerraron inmediatamente los canales de televisión que se consideraban como cordiales a los Hermanos Musulmanes y comenzaron a arrestar a autoridades de alto rango.

Enormes multitudes celebraban en la Plaza Tahrir de El Cairo, recordando la revolución de la Primavera Árabe de hace dos años, cuando las Fuerzas Armadas derrocaron al autócrata Hosni Mubarak. Pero al menos 14 personas murieron y más de 340 resultaron heridas durante la noche en enfrentamientos en todo el país.

La caída del primer líder electo después de las revoluciones de la Primavera Árabe del 2011 planteó preguntas sobre el futuro del Islam en política, que parecía triunfante.

Los 84 millones de habitantes de Egipto, profundamente divididos, se encuentran nuevamente en el centro de atención en una región traumatizada por la guerra civil en Siria.

Muchas potencias están interesadas en mantener la estabilidad de Egipto, por donde pasa el Canal de Suez y un elemento clave para la seguridad de Israel.

Las Fuerzas Armadas pusieron tropas de combate y tanques en las calles en torno a una reunión de miles de partidarios de Mursi en El Cairo. Dijeron que mantendrían el orden en todo el país.

Después de un par de horas de la transmisión del jefe militar, el general Abdel Fattah al-Sisi, en la que se anunció la suspensión de la Constitución y la designación del máximo juez del Tribunal Constitucional como jefe de Estado provisional, tres canales de televisión fueron sacados del aire.

La filial egipcia del canal qatarí Al Yazira fue allanada, pero siguió transmitiendo.

El jefe de la rama política de los Hermanos Musulmanes de Mursi -presidente del disuelto Parlamento- fue arrestado en su casa. El diario estatal Al-Ahram dijo que se emitieron órdenes de detención contra 300 miembros de los Hermanos Musulmanes y los acusó de incitar a los disturbios.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, pidió un rápido retorno del gobierno civil, moderación y respeto a los derechos civiles.

Obama

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cuyo gobierno entrega 1.300 millones de dólares al año a las Fuerzas Armadas de Egipto, expresó su profunda preocupación por la retirada forzada de Mursi y pidió un pronto retorno a un gobierno civil electo democráticamente. Sin embargo, no condenó un golpe de Estado que podría bloquear la ayuda que Washington brinda.

"Durante este incierto período, nosotros esperamos que las Fuerzas Armadas garanticen que los derechos de todos los hombres y mujeres egipcias se protejan, incluido el derecho a la reunión pacífica, el debido proceso y a un juicio libre y justo en tribunales civiles", sostuvo.

Obama instó a las nuevas autoridades a evitar los arrestos arbitrarios y dijo que las agencias de Estados Unidos revisarían si las acciones militares provocarían sanciones sobre la ayuda. Un senador involucrado en las decisiones respecto a la ayuda dijo que Washington suspendería su respaldo financiero si la intervención era considerada como un golpe de Estado militar.

Mucho podría depender de la definición estricta de "golpe de Estado".

Sisi, jefe de las Fuerzas Armadas de Egipto, hizo hincapié en que el Ejército actuó para aplicar la voluntad del pueblo. Millones de personas se manifestaron contra Mursi esta semana. Sisi dijo que el presidente no había atendido a sus demandas.

El general estadounidense Martin Dempsey dijo que si la medida de Sisi, graduado de la Escuela de Guerra de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, es vista como un golpe de Estado, eso afectaría las relaciones.

"Habrá consecuencias si esto es mal manejado", dijo a CNN. "Hay leyes que nos obligan a lidiar de cierta forma con este tipo de situaciones", agregó.

Las preocupaciones sobre los derechos humanos han ensombrecido las relaciones de Estados Unidos con Egipto, pero no frenaron la ayuda a Mubarak, ni a Mursi.

La Unión Europea, el mayor donante de ayuda civil al país, también pidió un rápido regreso al proceso democrático.

La jefa de política exterior Catherine Ashton dijo en un comunicado que eso debería significar "elecciones presidenciales y parlamentarias libres y justas y la aprobación de una Constitución".

No mencionó las elecciones ni la Constitución que se realizaron en los últimos dos años, cuyos resultados han sido dejados de lado por las Fuerzas Armadas. El presidente del Tribunal Constitucional Adli Mansour jurará como jefe de Estado a las 08:00 GMT. (Información de Asma Alsharif, Mike Collett-White, Alexander Dziadosz, Shaimaa Fayed, Maggie Fick, Alastair Macdonald, Shadia Nasralla, Tom Perry, Yasmine Saleh, Paul Taylor y Patrick Werr en El Cairo, Abdelrahman Youssef en Alejandría y Yursi Mohamed en Ismailia; Traducido por la Mesa de Santiago; Editado por Iciar Reinlein en la Redacción de Madrid)

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