BREAKINGVIEWS- A España solo le queda un problema, pero es grande

jueves 20 de junio de 2013 16:55 CEST
 

Por Viktoria Dendrinou

MADRID, 20 jun (Reuters) - España casi ha finalizado con la parte fácil de recuperarse del colapso de su sistema inmobiliario, financiero y presupuestario. El Fondo Monetario Internacional ha alabado los esfuerzos de Madrid en su último informe, publicado el miércoles. Pero, como destaca el FMI, hay todavía un gran problema: el desempleo.

Hay que reconocer los méritos del Gobierno: el déficit público será del 6,3 por ciento del PIB este año frente al 11,2 por ciento de 2009, según los objetivos impuestos por Bruselas. Y también de los trabajadores y empresarios españoles, ya que los costes laborales unitarios han bajado y las exportaciones, la esperanza de la economía española, han saltado desde el 23 por ciento del PIB en 2009 al 33 por ciento este año.

Parte del mérito está también en el Banco Central Europeo, por haber ofrecido su ayuda, y en los inversores, por darse cuenta: las rentabilidades de la deuda a 10 años haya caído desde el 7,7 por ciento de julio al entorno del 4,8 por ciento.

El sector financiero se está desapalancando. Eso no son del todo buenas noticias, ya que el acceso al crédito es difícil y caro. Pero las empresas están consiguiendo alguna ayuda, de Alemania y quizás del Gobierno de Mariano Rajoy, que el miércoles prometió "menos papeleo y burocracia".

Pero, de algún modo, todas esas mejoras eran la parte fácil. Básicamente lo que hacen es revertir los excesos del boom crediticio y de la construcción. Lo que queda es un problema que nunca ha sido suficientemente atajado: un nivel inaceptablemente alto de desempleo estructural.

La tasa actual de paro está en el 27 por ciento, y en el 56 por ciento para los jóvenes. Pero incluso en sus mínimos, cuando la economía florecía y la inmigración era alta, la tasa de desempleo estaba en el 8,3 por ciento. Las disfunciones del mercado laboral son el principal lastre de la cada vez más atractiva foto de la economía nacional.

El principal problema es ampliamente conocido: las rígidas reglas que hacen cara la contratación. La cura entraña cambios en prácticas asumidas por generaciones, principalmente por aquellos privilegiados que tienen un empleo. Los contratos tienen que ser indefinidos más que temporales, y las indemnizaciones por despido tienen que bajar. Nuevos incentivos fiscales también podrían ayudar.

Rajoy, que tiene dos años más con mayoría absoluta en el parlamento, debería atacar estas malas prácticas. Si el paro no baja mucho, la recuperación española será dolorosa, volátil y corta. (Editado por Edward Hadas y David Evans, traducido por Andrés González)