Las prisiones italianas, saturadas, están al borde del colapso

miércoles 12 de junio de 2013 16:08 CEST
 

Por Barry Moody

ROMA, 12 jun (Reuters) - Con una vista de las glorias de Roma en la magnífica atalaya de la colina del Janículo, el complejo de viejos edificios situado inmediatamente por debajo y a la izquierda parece una de las cientos de iglesias de la Ciudad Santa.

La realidad es menos romántica.

Los edificios forman parte de la histórica prisión de Regina Coeli (reina de los cielos), que se encuentra muy, muy lejos del paraíso para los presos que abarrotan las instalaciones, en unas condiciones que incluso altos cargos italianos admiten han hecho de las prisiones del país una desgracia nacional.

El Tribunal Europeo para los Derechos Humanos dijo en enero que la superpoblación en las prisiones italianas viola los derechos básicos, y ordenó al Gobierno que pague 100.000 euros a siete presos que emprendieron el caso y que solucione el problema en un año.

El presidente Giorgio Napolitano dijo que la sentencia era una "confirmación mortificante del persistente fracaso de nuestro estado a la hora de garantizar los derechos básicos de los detenidos que esperan un juicio o cumplen una sentencia".

La ministra de Justicia, Anna Maria Cancellieri, dijo el mes pasado que las prisiones italianas no eran dignas de un país civilizado.

El grupo de defensa de los derechos de los prisioneros Antigone dice que son las más abarrotadas de la Unión Europea, con una ocupación de más del 142 por ciento de capacidad. Hay cerca de 67.000 prisioneros en unas cárceles construidas para 45.000.

"No pueden posponerse más las decisiones para superar una realidad degradante para los presos y para los funcionarios de prisiones", dijo Napolitano la semana pasada.   Continuación...