17 de diciembre de 2012 / 11:14 / en 5 años

La regulación de la web se hará a nivel nacional tras el fracaso negociador

Por Joseph Menn

SAN FRANCISCO, 17 dic (Reuters) - Las principales compañías de Internet del mundo, respaldadas por responsables de la toma de decisiones de Estados Unidos, obtuvieron buena parte de lo que querían la semana pasada cuando muchos países se negaron a firmar un tratado global de telecomunicaciones que los detractores temían que pudiera llevar a un mayor control gubernamental del contenido y las comunicaciones online.

Al rechazar incluso los términos suaves de la actualización del tratado internacional de telecomunicaciones y persuadir a docenas de países más a rechazar su firma, Estados Unidos dio un contundente apoyo al Internet en abierto, dijeron responsables oficiales de EEUU y dirigentes de la industria.

Pero tanto tecnólogos como políticos temen que Internet siga afrontando un peligro inminente de los nuevos controles impuestos por varios países, y algunos dijeron que las diferencias que se ahondaron durante la conferencia de doce días de la ITU en Dubái podrían terminar acelerando el final de la red tal y como hoy la conocemos.

“Si la comunidad internacional no puede ponerse de acuerdo en lo que realmente es un texto sencillo sobre telecomunicaciones, entonces existe el riesgo de que el consenso mantenido hoy en torno a la gobernanza de Internet dentro de la ICANN (el supervisor de direcciones internacional) y el modelo multiparticipativo se desmorone con el tiempo”, dijo un delegado europeo a Reuters. “Algunos países claramente piensan que es tiempo de repensarse todo el sistema y las disputas en torno a esto podrían resultar imposibles de resolver”.

Un número creciente de países están alarmados sobre el potencial destructor de Internet, el ciberdelito internacional o el uso que hacen los disidentes de servicios no regulados como Twitter y Facebook, que quedan fuera del control de las autoridades nacionales de telecomunicaciones. Muchos esperaban que la ITU lograría el consenso adecuado para establecer patrones o al menos intercambiar puntos de vista sobre cómo gestionar los problemas.

Pero la negativa de Estados Unidos a rubricar el tratado incluso aunque toda mención a Internet fuera relegada a una resolución aparte puede haber convencido a otros países de que tienen que proseguir individualmente, según los delegados.

“Esto podría llevar a una balcanización de Internet, porque cada país tendrá su propia opinión sobre cómo hacer frente a los participantes no regulados y supervisará Internet de forma diferente”, dijo otro delegado europeo, que habló bajo condición de anonimato.

Sin cooperación de Estados Unidos y Europa, “puede que en futuro lleguemos a un Internet fragmentado”, dijo Andrey Mukhanov, responsable internacional del Ministerio ruso de Telecomunicaciones y Comunicación de masas.

NEGOCIACIONES DIFÍCILES

Alentados por el gigante de las búsquedas Google y otros, los estadounidenses asumieron una postura estricta contra la alianza de países que querían tener el derecho a saber más sobre el tráfico en Internet o las identidades de los usuarios, como Rusia y países en vías de desarrollo que querían que los proveedores de contenido pagaran al menos algunos de los costes de la transmisión.

Occidente pudo reunir a más países en contra de que la ITU tenga cualquier papel sobre Internet, dejando sólo a 89 de los 144 países con intención de firmar de inmediato el tratado. También apoyan una resolución no vinculante en relación a que la ITU debería desempeñar un papel futuro en la redacción de normas para Internet, junto con la industria privada y los gobiernos.

Algunos delegados acusaron a los estadounidenses de tener la intención de rechazar cualquier tratado y que por ello estaban negociando sobre pretensiones falsas.

“Estados Unidos tenía un plan de intentar aguar tanta parte del tratado como pudiera y luego no firmarlo”, dijo el segundo delegado europeo.

Otros delegados aliados y un portavoz de Estados Unidos rechazaron esa afirmación.

“Estados Unidos se mostró firme e inquebrantable en sus posiciones”, dijo. “Al final y sólo al final fue aparente que el tratado propuesto no cumplía con esos patrones”.

Pero la sospecha subraya el malestar sobre este tema. Algunos en Rusia, China y otros países sospechan que Estados Unidos usa la red para fomentar el descontento y lanzar ataques militares y de espionaje.

Para los activistas que están ayudando a los disidentes, el peor escenario posible sería una división en los fundamentos estructurales de Internet. En teoría, la información electrónica que compone un correo electrónico o una sesión web podría ser interceptada y supervisada cerca de su origen, o el tráfico podría ser objeto de grandes barreras, o ‘firewalls’, a lo largo de las fronteras nacionales, como es el caso en China.

La mayoría de los tecnólogos contemplan ese escenario como improbable, al menos durante muchos años: el actual protocolo de Internet está profundamente atrincherado, dijo Milton Mueller, profesor de la Universidad de Siracusa que estudia la gobernanza de Internet.

“La gente que quiera ‘separarse’ de la conectividad global tendrá que introducir costosas excepciones técnicas”, dijo Mueller.

Una posibilidad más inmediata son unas normas nacionales más estrictas que exijan que los proveedores de servicios y otros ayuden en la supervisión, informen y censuren contenido, una tendencia que se ha acelerado desde las revueltas de la Primavera Árabe.

Jonathan Zittrain, cofundador del Centro Berkman para la Sociedad de Internet de la Universidad de Harvard, también predijo más fragmentación a nivel de la aplicación, con países como China que animan a alternativas locales más controlables en lugar de Facebook y Twitter.

Zittrain, Mueller y otros expertos dicen que los defensores de un Internet abierto tienen mucho trabajo que hacer a raíz de Dubái.

Dicen que el Gobierno y la industria no sólo deben defender los méritos del sistema actual, en el que varias organizaciones de la industria sin ánimo de lucro organizan la base de los protocolos y procedimientos de Internet, sin esforzarse por articularlo mejor en el futuro.

“La situación en la que estamos ahora no es defendible”, dijo James Lewis, asesor en ciberseguridad de la Casa Blanca desde el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.

Lewis dijo que Estados Unidos tenía que conceder un papel mayor a la soberanía nacional y a la ONU, mientras que Mueller indicó que el objetivo debía ser una “noción más transnacional y globalizada de la gobernanza de Internet”, lo que llevará décadas.

Mientras, los activistas preocupados por las nuevas normas pueden ayudar difundiendo tecnología de redes privadas virtual, que pueda con los controles nacionales, dijo Zittrain. (Información de Joseph Menn en San Francisco y Matt Smith en Dubái; Información adicional de Leila Aboud en París, Traducido por Inmaculada Sanz)

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below