7 de diciembre de 2012 / 6:18 / hace 5 años

El presidente de Egipto convoca al diálogo en medio de la violencia

5 MIN. DE LECTURA

* Presidente convoca a un diálogo nacional, oposición evalúa oferta

* Guardia Republicana despliega tanques, restablece orden

Por Edmund Blair y Marwa Awad

EL CAIRO, 6 dic (Reuters) - El presidente egipcio, Mohamed Mursi, invitó a grupos políticos y a otras figuras a reunirse el sábado para sostener un diálogo nacional sobre una hoja de ruta política tras un referendo sobre una nueva Constitución, en una jornada en la que los opositores volvieron a pedir la "caída del régimen".

Mursi también dijo el jueves en un discurso televisado que los planes para el referendo del 15 de diciembre van bien encaminados.

"Llamo a una reunión de diálogo completo, productivo con todas las figuras y jefes de partidos, juventud revolucionaria y altas figuras legales para este sábado", declaró Mursi, antes de agregar que la reunión sería en su palacio oficial.

Además de trazar la hoja de ruta, Mursi dijo que discutirían sobre la suerte de la Cámara alta del Parlamento después de que la Cámara baja fue disuelta en junio, sobre la ley electoral y otros temas.

La Guardia Republicana intervino para restaurar el orden alrededor del palacio presidencial tras feroces enfrentamientos ocurridos durante la madrugada, aunque las hostilidades, que han dejado siete muertos en semanas recientes, se mantenían por los profundos desacuerdos sobre el camino que debe tomar el país.

Miembros del Frente Nacional de Salvación, la principal coalición opositora, dijo que estaban evaluando la oferta de conversaciones para poner fin a la crisis desatada por la decisión del presidente el 22 de noviembre de expandir sus poderes para acelerar la aprobación de una nueva Constitución.

La oposición había demandado anteriormente que Mursi ponga fin a su decreto, posponga el referendo y reescriba la Constitución.

Miles de manifestantes opositores que se reunieron cerca del palacio mostraron sus zapatos en señal de desafío tras el discurso de Mursi y gritaron "asesino, asesino" y "nosotros no nos iremos, él se ira", otra de las consignas comunes en la revuelta del año pasado contra Hosni Mubarak.

La oficina central en El Cairo de los Hermanos Musulmanes fue incendiadas y otras sedes de su partido político fueron atacadas.

Los enfrentamientos callejeros reflejan una profunda división política en la nación árabe más poblada del mundo, donde las posturas contrastantes de musulmanes y sus rivales más liberales han complicado la transición a la democracia desde la caída de Mubarak.

Estados Unidos, preocupado por la estabilidad de un socio árabe que tiene un crucial tratado de paz con Israel y recibe 1.300 millones de dólares anuales en ayuda militar, ha instado al diálogo para poner fin a la crisis.

¿Cambios?

Mursi dijo que el decreto dejaría de tener validez tras el referendo sobre la Constitución y más allá de su resultado. Agregó que se formaría una nueva Asamblea Constitucional para reescribir la Carta Magna si los egipcios rechazan la que se creó en los últimos seis meses por un cuerpo dominado por islamistas.

La Guardia Republicana, una unidad de élite entre cuyas obligaciones aparece la protección del palacio presidencial, ordenó que los manifestantes rivales se retiraran para la media tarde.

Los seguidores de Mursi obedecieron, pero los manifestantes opositores se mantuvieron en la zona, aunque alejados del palacio por una fuerte barricada custodiada por tanques.

El Ejército desempeñó un papel crucial para acabar con los 30 años de régimen de Mubarak al sucederlo y asumir el poder durante un periodo de transición, pero hasta ahora se ha mantenido apartado de esta crisis.

Hussein Abdel Ghani, portavoz del Frente Nacional de Salvación, anunció que se convocaron más protestas, aunque no necesariamente en el distrito Heliopolis del El Cairo donde está ubicado el palacio presidencial.

"Nuestros jóvenes están guiándonos hoy y hemos decidido aprobar cualquier acción que tomen", afirmó a Reuters.

Egipto se hundió nuevamente en el caos cuando Mursi emitió su controvertido decreto el 22 de noviembre y una asamblea dominada por islamistas aprobó rápidamente el borrador de una Constitución que será sometida a un referendo el 15 de diciembre.

El guía supremo de los Hermanos Musulmanes, un movimiento al que pertenecía Mursi antes de ser electo mandatario en junio, hizo un llamado a la unidad. Las divisiones entre egipcios "sólo sirven a los enemigos de la nación", dijo Mohamed Badie en un comunicado.

Los detractores de Mursi lo acusan de tratar de crear una nueva autocracia al concederse poderes extraordinarios mediante el decreto y su enfado creció aún más cuando la Asamblea aprobó el borrador de la Constitución, el cual consideran que no representa los intereses del todo el país. (Información adicional de Reuters TV, Tamim Elyan, Yasmine Saleh y Tom Perry; Traducido por la Mesa de Santiago de Chile; Edición de Teresa Larraz)

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