4 de diciembre de 2012 / 14:52 / hace 5 años

¿Son las mujeres líderes menos corruptas? No, pero lo reorganizan todo

5 MIN. DE LECTURA

Por Stella Dawson

WASHINGTON, 4 dic (Reuters) - Es casi una frase hecha el que la llegada al poder de más mujeres es una buena manera de luchar contra la corrupción. Las mujeres, dice el argumento, son menos propenss a aceptar sobornos o poner su beneficio personal por delante del interés general.

Pero ¿es eso cierto?

Aunque muchos se encrespan ante la sugerencia de que las mujeres son el "sexo débil", considerando este axioma simplista e incluso sexista, cada vez más investigaciones apuntan a que el ascenso de las mujeres puede realmente ayudar a combatir la corrupción

Un examen más profundo muestra que la conexión entre sexo y corrupción es más complejo que lo que sugiere el estereotipo.

No es que las mujeres sean más puras que los hombres o inmunes a la codicia. Por el contrario, lo que ocurre al parecer es que las mujeres tienen más probabilidades de ascender a posiciones de poder en sistemas políticos abiertos y democráticos, y esas sociedades suelen ser menos tolerantes con el delito, incluido el abuso de poder y el desvío de fondos públicos.

"No se trata de cambiar a que haya más mujeres en política y decir 'ah, eso cambiará todo'", dijo Melanne Verveer, embajadora de EEUU para asuntos mundiales de la mujer.

"Se trata de cambiar el desequilibrio entre los sexos y entonces podremos hacer un trabajo mejor a la hora de abordar los problemas. Por lo que podemos deducir, se puede decir que esto tendría un efecto saludable".

Así que puede que no sea una causa directa, pero la evidencia anecdótica parece apoyar la idea de que con más mujeres en cargos públicos la calidad del gobierno mejora, y con ello, la corrupción cae.

Por ejemplo, en Lima, un estudio de campo de Sabrina Karim encontró que la percepción pública sobre si los sobornos era una gran problema entre la policía de tráfico había caído en picado en 2012, en comparación con 14 años antes. El cambio se produjo tras reclutar a 2.500 mujeres para patrullar las calles.

Un sondeo diferente mostró un 86 por ciento de aprobación al trabajo realizado por las agentes de tráfico. Desde el punto de vista de la policía de tráfico femenina, Karim, que ahora realiza un doctorado en la Universidad de Emory, halló que el 95 de los encuestados pensaba que la presencia de las mujeres había reducido la corrupción y el 67 por ciento creía que las mujeres eran menos corruptas.

México ha copiado a Lima e introdujo mujeres agentes como una manera de combatir la corrupción.

India también ha visto cambios desde que una ley de 1992 reservó el 30 por ciento de los escaños en los ayuntamientos para las mujeres. El informe annual sobre el Desarrollo Mundial del Banco Mundial de este año acreditó este cambio en un incremento del suministro del agua potable, del saneamiento, de escuelas y otros servicios públicos en los pueblos, así unos niveles más bajos de corrupción.

El informe del Banco Mundial halló que los sobornos pagados en los pueblos indios encabezados por mujeres eran entre un 2,7 y un 3,2 por ciento inferiores a los dirigidos por hombres. Cuando los hombres controlan los resortes del poder, dicen los investigadores, el dinero es más probable que se invierta en grandes y costosos proyectos de construcción como carreteras donde la corrupción es algo habitual, más que en escuelas y clínicas.

Existen otros ejemplos que refuerzan un influyente estudio del Banco Mundial de 1999, que dice que por cada aumento de un punto de mujeres en cargos públicos por encima del 10,9 por ciento, la corrupción desciende un 10 por ciento.

No Es Tan Sencillo

Sri Mulyani Indrawati, la primera mujer ministro de Finanzas de Indonesia que se ganó una reputación de dura reformadora, está de acuerdo en que a un nivel rural, más mujeres en los gobiernos puede tener un importante impacto, especialmente en cómo se asignan los recursos.

Las mujeres creen en el bienestar de los niños primero y si tienen suficiente comida para alimentar a la familia, mientras que los hombres pueden ser menos sensibles a las necesidades del público y servir a sus propios intereses, dijo. "Sencillamente se sienten cómodos entre ellos y no tienen otros puntos de vista", dijo.

Sin embargo, a nivel nacional, Indrawati y otros expertos dijeron que el impacto de más mujeres en el poder es menos claro y es demasiado simplista decir que las mujeres limpian el gobierno.

Hoy, las mujeres ocupan un record de un 20,2 por ciento de escaños en parlamentos nacionales, más del doble que en 1987, según la Unión Inter-Parlamentaria. Ruanda, por ejemplo, asigna la mitad de sus escaños a mujeres.

A pesar de estos logros, la corrupción apenas disminuye.

Un sondeo de Gallup entre 140 países publicado en mayo encontró que dos terceras partes de los adultos en todo el mundo creían que la corrupción era algo generalizado en las empresas y en sus países. Indicadores de gobernabilidad más amplios del Banco Mundial muestran que el número de países que han mejorado sus niveles de corrupción es más o menos similar al número de países que los han deteriorado.

Información de Stella Dawson; Traducido por Iciar Reinlein

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