22 de noviembre de 2012 / 15:23 / hace 5 años

Olviden el Nobel de la Paz, la UE prepara sus armas para cumbre

6 MIN. DE LECTURA

* Los líderes UE se reúnen en su 25ª cumbre en 3 años

* Las negociaciones por el presupuesto podrían durar días

* Líderes, diplomáticos y asesores cada vez más frustrados

* Las pruebas indican que la toma de decisiones baja con cansancio

Por Luke Baker

MADRID, 22 nov (Reuters) - Puede que la Unión Europea haya ganado el premio Nobel de la Paz este año, pero para muchos líderes de la UE, diplomáticos e incluso periodistas, el grupo puede parecer más bien una cámara de tortura.

Europa ve cada vez más decisiones de gobierno tomadas a deshoras por líderes agotados, ignorando las pruebas científicas sobre que eso puede llevar a malas decisiones, o a no decidir.

En los últimos tres años, la UE ha celebrado 25 cumbres para intentar abordar su crisis de deuda y los problemas económicos relacionados, y pocas de esas reuniones han terminado antes de las 2 o las 4 de la madrugada, por lo general tras casi 12 horas de negociación casi infructuosa.

Sumando a eso las más de 40 reuniones de ministros de Finanzas, la más reciente de las cuales terminó el miércoles a las 5 de la mañana, de nuevo sin acuerdo, y es fácil ver por qué unas instituciones diseñadas para fomentar la paz y la estabilidad en Europa pueden terminar produciendo frustración, angustia y un terrible dolor de cabeza.

"Lo diré de esta manera: ayer me desperté a las cinco o cinco y media de la mañana, y hemos terminado la reunión en torno a las cuatro de la madrugada", dijo el primer ministro eslovaco, Robert Fico, tras la última cumbre en octubre, que terminó prácticamente sin avances.

"Así es como funcionamos todos nosotros, tomamos decisiones muy serias bajo presión", dijo, refiriéndose a los cada vez más cansados jefes europeos de Estado y de Gobierno.

Los 27 líderes de la UE se reunieron para otra cumbre el jueves y el viernes, en esta ocasión para intentar lograr un acuerdo sobre el gasto de aproximadamente un billón de euros en los próximos siete años.

El encuentro promete ser un choque de intereses nacionales, más que el modelo de reconciliación y armonía elogiados por el comité del Nobel, aunque sea una cuestión de palabras y no de armas.

Las reuniones para negociar el presupuesto a largo plazo sólo se producen cada seis o siete años y son conocidas por superar sus fechas límites y ser asuntos de destacada cabezonería y mal humor.

El ex primer ministro británico, Tony Blair, describió su experiencia sobre el tema en 2005 como la negociación más difícil que mantuvo durante su tiempo en el cargo, aún más difícil que las conversaciones de paz en Irlanda del Norte en 1998 que llevaron al acuerdo del Viernes Santo.

Las autoridades europeas ya advierten que esas negociaciones presupuestarias podrían extenderse al sábado y el domingo, convirtiéndose en lo que los círculos diplomáticos describen como una cumbre "de cuatro camisas".

Los periodistas -de los que unos 1.500 están acreditados para cubrir el encuentro- se instalaron el jueves por la mañana en el enorme vestíbulo de cristal y acero y se quedarán acampados hasta que se alcance un acuerdo o las negociaciones se derrumben.

El efecto de todo esto sobre la imagen pública de la UE ante sus 500 millones de ciudadanos es poco edificante.

"No es exactamente glamouroso, y algunos dirían que es directamente una tortura", dijo un diplomático de la UE que ha estado en al menos 30 cumbre europea. "Todo el mundo está extremadamente harto".

Suecia ha organizado camas extra para que sus diplomáticos puedan descansar en la sala de su delegación si fuera necesario.

¿Malas Decisiones?

Sin embargo, el principal problema es si esta atmósfera de presión y el eterno calendario de negociaciones está llevando a una buena toma de decisiones.

Todo el mundo sabe que los conductores tienen que descansar cada cuatro o cinco horas para evitar los accidentes. ¿No deberían los líderes de las naciones tomar precauciones similares para evitar una mala decisión que haga descarrilar a su país?

Un estudio publicado el año pasado por tres académicos en la revista de EEUU Proceedings of the National Academy of Sciences mostró que la voluntad de un juez a conceder la libertad condicional dependía en buena parte de su cansancio y de cuándo comió por última vez.

"La teoría determina que la capacidad de tomar decisiones es un recurso limitado, y cuando se toman muchas decisiones seguidas, al capacidad mental disminuye", indicó entonces el profesor Shai Danziger, de la Universidad de Ben-Gurion.

Esa podría ser una lección para los líderes de la UE y asesores políticos, diplomáticos y demás personal que tiene que ayudarles a tomar la decisión correcta una y otra vez durante varios días seguidos.

Un experimentado embajador de la UE, veterano de varios destinos en el extranjeros en lugares de mucha presión, dijo que se puede aprender de cómo gestiona Israel las conversaciones en Oriente Próximo.

Cuando se estaban negociando los acuerdos de paz con los palestinos en Oslo en los 90, Israel cambiaba su equipo de negociación cada seis horas para evitar la fatiga y el riesgo de errores.

"Nadie puede negociar a toda su capacidad durante más de seis horas, simplemente no puedes concentrarte tanto", dijo el embajador. (Información adicional de Martin Santa en Bratislava y Charlie Dunmore in Bruselas; Escrito por Luke Baker; Traducido por Cristina Fuentes-Cantillana en la Redacción de Madrid)

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