6 de noviembre de 2012 / 15:08 / hace 5 años

ACTUALIZA 1-Miles de griegos van a la huelga por los recortes de gastos

6 MIN. DE LECTURA

* El transporte público, muy afectado

* Se espera que el Parlamento apruebe los nuevos recortes

* Ira y resignación en las calles de Atenas

* Las huelgas no han logrado frenar la austeridad (Añade detalles, citas, fin pacífico de protestas)

Por Karolina Tagaris y Lefteris Papadimas

ATENAS, 6 nov (Reuters) - Cientos de miles de griegos comenzaron una huelga de 48 horas el martes para protestar contra una nueva ronda de rebajas de sueldo y salarios que se espera obtenga la aprobación parlamentaria por un estrecho margen.

La votación del Parlamento el martes es una de las mayores pruebas a las que se ha enfrentado el Gobierno del primer ministro, Antonis Samaras, que necesita ganar para asegurar la ayuda de sus acreedores internacionales pero no ha conseguido convencer ni al público ni al socio más pequeño de su coalición de que apoyen las reformas.

Los paros convocados por los dos principales sindicatos griegos, que representan a la mitad de los cuatro millones de trabajadores del país, prácticamente suspendieron el transporte público y cerraron escuelas, bancos y oficinas de gobiernos locales.

Una multitud de unos 16.000 manifestantes -menos de lo habitual en las frecuentes huelgas griegas- se reunieron frente al Parlamento ondeando banderas, haciendo sonar tambores y coreando "¡Pueblo, no agaches la cabeza!" y "Esta huelga es sólo el principio".

Se trata de la tercera huelga importante en dos meses contra el paquete de recortes en el gasto público y reformas que facilitan la contratación y despido de trabajadores, y que muchos griegos creen que se cebarán con los pobres sin afectar a la elite adinerada.

"Las medidas están mal, los políticos y los ricos no están pagando sus impuestos y los únicos que pagan son los que ganan 300 y 500 euros al mes", dijo Dimitris Karavelas, de 42 años, que se ha visto obligado a cerrar su pequeña empresa de construcción.

Hasta ahora, la sucesión de huelgas en Grecia desde que el país se sumió en la crisis en 2009 no ha impedido al Parlamento aprobar los recortes prescritos por sus acreedores internacionales, que han provocado miseria en el país y mantenido a la economía en una profunda recesión.

"Al Infierno Y más allá"

El Gobierno ha implorado a los griegos que soporten los recortes para evitar una bancarrota nacional y ha prometido que esta será la última remesa de austeridad. Pero los griegos, que han visto promesas similares rotas en el pasado, han respondido con una mezcla de ira y resignación.

"Deberían irse al infierno y más allá", dijo Anais Metaxopoulou, pensionista de 65 años.

"Deberían preguntarme cómo me siento cuando tengo que acudir a la iglesia a mendigar comida. No haría daño a una mosca pero a alguno de ellos le decapitaría".

Atenas necesita la aprobación parlamentaria a un paquete que incluye reducir las pensiones en hasta un cuarto y desechar las pagas extra de vacaciones para asegurarse de que la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional les prestan más de 31.000 millones de euros en ayuda, buena parte de las cuales se usarán para apuntalar a los bancos.

Hay 16 diputados del pequeño Izquierda Democrática que pretenden votar contra las reformas, y al menos cinco socialistas se han mostrado poco claros sobre su intención de voto, de modo que Samaras cuenta con el apoyo de sólo unos 154 de los 300 parlamentarios de la cámara.

Nuevas deserciones del socialista PASOK podrían dejar al Gobierno en peligro de quedarse con menos de los 151 votos necesarios para aprobar las medidas, abriendo un caos político que reavivaría los temores de una salida griega del euro.

No Queda Nada Que Recortar

Los acreedores griegos, exasperados por años de promesas de reformas incumplidas, han advertido a Atenas de que no puede permitirse volver a fallar.

"Nuestros amigos griegos no tienen opciones ni elección. Tienen que hacerlo", afirmó Jean-Claude Juncker, jefe del Eurogrupo formado por los ministros de Finanzas de la eurozona. "Soy muy optimista".

Trenes, autobuses y el metro se detuvieron al comenzar la huelga. Muchos vuelos han quedado cancelados, los barcos están amarrados a puerto y no había taxistas en las calles.

El partido antirrescate Syriza, que según los sondeos está ganando popularidad, pidió una gran asistencia a las marchas contra las medidas, que según dijo asestarían un "golpe final" a la sociedad.

La policía reforzó la seguridad para prepararse por los enfrentamientos con manifestantes encapuchados que suelen producirse en las manifestaciones.

Pero a las 13:30 GMT los manifestantes en la plaza de Syntagma se habían dispersado pacíficamente, en lugar de repetir los choques con la policía que se han repetido estos meses frente al Parlamento.

La economía griega se ha reducido en una quinta parte desde el estallido de la crisis. La deuda pública ronda el 189 por ciento del Producto Interior Bruto y se espera que Atenas incumpla de lejos los objetivos de déficit que acordó dentro de su rescate con la troika formada por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo.

Muchos griegos dicen que los últimos recortes harán poco por resolver los problemas de deuda del país, y que en cambio podrían destrozar la sociedad.

"Alguien ha de decirles que no queda nada que recortar", dijo Vassilis Dimosthenous, un obrero de la construcción de 50 años que lleva en el paro diez meses. "Hacen que nuestro día a día sea insoportable. Si tuviera diez años menos, me iría de este lugar". (Información adicional de Renee Maltezou; Traducido por Emma Pinedo, Inmaculada Sanz y Cristina Fuentes-Cantillana)

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