29 de junio de 2015 / 23:48 / hace 2 años

A pesar de la reticencia inicial de Lagarde, el FMI está en problemas por la crisis de Grecia

4 MIN. DE LECTURA

Por Anna Yukhananov

WASHINGTON, 29 jun (Reuters) - Como ministra de Finanzas de Francia en el 2010, Christine Lagarde se opuso a que el Fondo Monetario Internacional (FMI) se involucrara en Grecia.

Ahora, en momentos en que el país está al borde de una cesación de pagos por un tramo de 1.600 millones de euros (1.800 millones de dólares) de deuda otorgada por el prestamista internacional, el mandato de Lagarde frente al FMI será marcado por Grecia, que el domingo realizará un referendo que podría despejar el camino a su salida de la zona euro.

La institución con sede en Washington reconoció que rompió muchas de sus propias reglas al otorgar préstamos a Grecia.

El FMI terminó respaldando las medidas de austeridad propuestas por la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, sus socios en la "troika" de acreedores de Atenas, en lugar de liderar las negociaciones como lo había hecho con otros países, como Rusia, y durante la crisis financiera de Asia.

El que el FMI haya otorgado créditos a Grecia a nombre de Europa, que ha nominado a cada director gerente del organismo desde su creación en 1946, podría exponer a la institución a un mayor escrutinio, especialmente debido a que tiene 24.000 millones de dólares en préstamos pendientes a Grecia, parte del mayor programa de su historia.

"Cuando quedó claro que el programa de Grecia tenía un rendimiento insuficiente, ellos no presionaron lo suficiente a la zona euro, que en ese momento tenía un énfasis de política equivocado que se concentraba sólo en la austeridad", dijo Jacob Funk Kirkegaard, miembro del Peterson Institute en Washington.

La intervención del Fondo en Grecia y su continuo respaldo a las decisiones lideradas por los gobiernos de la zona euro provocó una profunda división en la institución.

Algunos economistas del FMI tenían dudas sobre los créditos a Grecia en el 2010 en el marco de las restricciones de la llamada "troika" de prestamistas, donde el Fondo sería un socio menor del Banco Central Europeo y la Comisión Europea.

Los miembros del FMI también protestaron por el tamaño "excepcional" del programa, debido a que Atenas no cumplía con los criterios del Fondo para la viabilidad de la deuda, lo que significa que tendría problemas para pagar.

El FMI, sin embargo, accedió a participar en un rescate conjunto con los europeos de 110.000 millones de euros para Grecia, persuadido por el temor a que la crisis de Atenas pudiese propagarse a los bancos franceses y alemanes.

Posteriormente, el Fondo admitió que sus proyecciones para la economía griega habían sido demasiado optimistas. En lugar de crecer después de un año de medidas de austeridad, la economía de Grecia cayó en una de las peores recesiones que han afectado al país en tiempos de paz y su producción se contrajo un 22 por ciento entre el 2008 y el 2012.

Si Grecia incumple el pago de los 24.000 millones de dólares que debe al FMI, eso haría parecer diminutos los default previos de países como Sudán, Zimbabue y Somalia. (Reporte de Anna Yukhananov, reporte adicional de Yann Le Guernigou en París; Editado en Español por Ricardo Figueroa)

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