18 de febrero de 2015 / 16:53 / hace 2 años

Finalmente llueve en Brasil, pero la amenaza de racionamiento persiste

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SAO PAULO, 18 feb (Reuters) - Fuertes lluvias durante los cuatro días y medio de Carnaval ofrecieron un primer alivio en meses a la zona sudeste de Brasil, castigada por la sequía, pero es poco probable que hayan acabado con los temores a racionamientos de agua y electricidad en el país.

Un frente frío en la costa sudeste, cerca de Sao Paulo y Río de Janeiro, trajo fuertes lluvias el domingo, lunes y martes a la mayor parte de la zona, además del centro oeste agrícola.

El sudeste de Brasil es la zona más poblada y económicamente más desarrollada, y junto con el área centro oeste produce la mayoría de la soja, el café, la azúcar y las naranjas que exporta el país.

La incertidumbre por la sequía y sus consecuencias en el empleo, la salud pública y la calidad de vida en general han oscurecido el ánimo de los brasileños, en momentos en que la economía pasa por dificultades y la popularidad de la presidenta Rousseff está en mínimos históricos.

A pesar de las lluvias recientes, las precipitaciones tendrían que continuar sobre el promedio durante meses para volver a llenar las casi vacías reservas de agua para consumo y para plantas hidroeléctricas.

El nivel de los depósitos de agua de Sabesp, que maneja la mayor parte del suministro y el alcantarillado en el estado de Sao Paulo, subió un 0,8 por ciento de martes a miércoles, pero está sólo al 20,4 por ciento de su capacidad, dijo la empresa.

El depósito de Cantareira, del que se abastecen muchos de los casi 20 millones de habitantes del área metropolitana de Sao Paulo, subió un 0,6 por ciento, pero sigue sólo al 8,9 por ciento de su capacidad.

Los niveles son extremadamente bajos a pesar de que las lluvias en el mes han superado los promedios en Sao Paulo.

Muchos brasileños están acopiando agua en sus apartamentos y tomando otras medidas en anticipación de un posible racionamiento que deje los grifos secos por cuatro a cinco días a la semana.

Otras ciudades del sudeste de Brasil, como Río, se enfrentan a panoramas menos sombríos, pero aún así podrían sufrir un racionamiento, según expertos y funcionarios.

La lluvia en ocho de las 10 zonas agrícolas que sigue la consultora de clima Somar, que no incluyen al estado de Sao Paulo, estaba bajo el 50 por ciento del promedio de precipitaciones para febrero.

Los consumidores brasileños esperan que se les pida que disminuyan el uso de electricidad o afronte apagones en los próximos meses. Los niveles de agua en los depósitos de las presas hidroeléctricas del sudeste y el centro oeste están en un 18,7 por ciento de su máximo, lo que es un mínimo de al menos 16 años. (Por Jeb Blount; Editado en español por Javier López de Lérida)

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