27 de octubre de 2014 / 0:52 / hace 3 años

ACTUALIZA 8-Rousseff consigue la reelección en Brasil impulsada por logros sociales

7 MIN. DE LECTURA

(Actualiza con citas de Rousseff y Neves, detalles)

Por Brian Winter y Alonso Soto

RIO DE JANEIRO, 26 oct (Reuters) - La presidenta Dilma Rousseff ganó el domingo por estrecho margen la reelección en Brasil, después de convencer al electorado de que los logros de su partido en materia de pobreza y bienestar pesaban más que la desaceleración de la economía.

Tras una de las campañas más reñidas y divisivas en Brasil en décadas, Rousseff consiguió un 51,6 por ciento de los votos en la segunda vuelta contra el 48,4 por ciento del senador Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), según el recuento de más del 99 por ciento de los votos.

"Algunas veces en la historia, los resultados apretados produjeron cambios mayores y más rápidos que las victorias amplias", dijo Rousseff tras su triunfo ante sus seguidores del Partido de los Trabajadores (PT), que agitaban banderas rojas y daban saltos de alegría en un hotel de Brasilia.

La mandataria prometió ser una presidenta "mucho mejor", abierta al diálogo y se dijo convencida de que fue reelecta para realizar "grandes cambios". Además propuso un plebiscito para una reforma política.

Neves admitió la derrota y felicitó a la mandataria en una llamada telefónica. "Le resalté a la presidenta que la mayor de sus prioridades debe ser unir a Brasil en torno de un proyecto honrado que dignifique a todos los brasileños", sostuvo Neves.

La victoria de la mandataria implica otros cuatro años de Gobierno para el Partido de los Trabajadores de Rousseff.

Desde 2003, el PT prácticamente ha transformado a Brasil, sacando a 40 millones de personas de la pobreza, reduciendo el desempleo hasta mínimos históricos y con grandes avances contra el hambre en el que sigue siendo uno de los países con mayor desigualdad del mundo.

Pero en los últimos tiempos la imagen del partido había cambiado. La economía se desaceleró bajo la dirección de Rousseff por sus políticas duras y a menudo impredecibles que, combinadas con un entorno global menos favorable, hicieron ver a los días de robusto crecimiento de la década pasada como un recuerdo distante.

Numerosos escándalos de corrupción, una inflación elevada y la frustración por lo precario de los servicios públicos llevaron a muchos a considerar a Neves, cuya agenda era más amigable con el sector privado.

La campaña de Rousseff respondió con advertencias a los votantes, principalmente a los más pobres, de que un voto por el PSDB implicaría volver al Brasil más desigual y menos compasivo de los noventas -argumento que Neves negó, pero que terminó por prevalecer.

Ante sus seguidores el domingo, Rousseff prometió inyectarle vitaminas a la alicaída economía y combatir la corrupción.

A pesar de todo, los mercados financieros podrían caer fuerte otra vez el lunes, porque los inversores en general rechazan el manejo intervencionista de la mandataria brasileña en empresas estatales y en otros sectores de la economía.

La semana pasada, los mercados brasileños se desplomaron luego de la publicación de sondeos de intención de voto que mostraron que Rousseff era la favorita para ganar la elección.

Con 200 millones de personas y un Producto Interno Bruto (PIB) cercano a los 2 billones de dólares, Brasil es la mayor economía de América Latina y el país más poblado de la región.

Ahora, con la reelección de Rousseff, Brasil promete mantenerse a medio camino entre Gobiernos de corte más socialista, como Venezuela y Argentina, y países con un comercio más libre y un crecimiento más acelerado, como Colombia y Chile.

Los más Pobres, La Clave

Rousseff le debe su victoria al abrumador apoyo de casi el 40 por ciento de brasileños que vive en hogares con un ingreso mensual inferior a los 700 dólares.

Ese sector se ha beneficiado de un programa impulsado por el PT, que entrega un pequeño monto mensual a una de cada cuatro familias brasileñas.

Los sectores más pobres además reciben la ayuda de programas federales para la vivienda, de escuelas vocacionales auspiciadas por el Gobierno y del impulso del crédito a la clase trabajadora.

Sin embargo, es poco probable que los brasileños le concedan a Rousseff una gran -si es que alguna- luna de miel cuando empiece su segundo período, el 1 de enero del 2015.

Las recientes acusaciones de corrupción en la petrolera estatal Petrobras empañaron los últimos días de su campaña y es probable que se conviertan en un fuerte dolor de cabeza en los próximos meses mientras la justicia persigue a los responsables.

La economía sufrió una leve recesión este año, y las agencias calificadoras han advertido que podrían aplicar una rebaja en la calificación de crédito soberano de Brasil a menos que Rousseff realice fuertes recortes al gasto público para corregir los déficits que han proliferado en los últimos meses.

"Vamos a dar más impulso a la actividad económica en todos los sectores", dijo la presidenta en su discurso, asegurando que seguirá "combatiendo con rigor la inflación y avanzando en el terreno de la responsabilidad fiscal".

Sus asesores aseguran que ella tratará de recuperar la confianza de los mercados financieros con el anuncio de un ministro de Hacienda más pragmático para su segundo período, aunque a muchos inversores les preocupa que Rousseff siga tomando por sí sola la mayor parte de las decisiones.

La elección fue uno de los procesos más agitados desde que volvió la democracia a Brasil, en 1989.

Uno de los candidatos, Eduardo Campos, del Partido Socialista de Brasil (PSB), murió en agosto en un accidente aéreo, y el apoyo a su reemplazante Marina Silva se disparó al primer lugar en los sondeos -sólo para desvanecerse en vísperas de la primera vuelta, realizada el 5 de octubre.

Durante la campaña por el balotaje, los ataques mutuos entre ambas partes rompieron con la tradición de un tono relativamente amable en la política brasileña de los últimos años, en un giro que analistas afirman vaticina tiempos más divisivos.

Y esas divisiones podrían complicarle a Rousseff obtener los consensos indispensables para impulsar las necesarias reformas en materia tributaria y en otras áreas de la economía.

De tecnócrata a Presidente

Rousseff, que fue encarcelada y torturada a comienzos de la década de 1970 por oponerse a la dictadura militar en Brasil, es la primera mujer presidenta del país.

La mandataria fungió como una funcionaria relativamente desconocida hasta que su predecesor, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, la eligió como su sucesora.

Muchos en el PT ya piensan en la elección del 2018, una carrera en la que el carismático Lula -que gobernó Brasil entre 2003 y 2010- dijo que podría participar.

La Constitución brasileña no permite a los presidentes competir por un tercer período consecutivo.

Mientras tanto, el PSDB enfrenta ahora un futuro incierto después de perder en tres elecciones presidenciales seguidas. En parte eso habría sido por la imagen que tiene de ser el partido de la minoría rica de Brasil. (Editado en español por Pablo Garibian, Carlos Serrano, Juana Casas y Janisse Huambachano)

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