28 de octubre de 2013 / 10:23 / en 4 años

RPT-ACTUALIZA 5-Oposición argentina barre en las urnas con posibilidad de reelección de Fernández

(Repite historia transmitida en la noche del domingo, texto sin cambios.)

* El Gobierno pierde fuerte caudal de votos en comicios legislativos

* Se desvanece posibilidad de reforma constitucional para reelección de Fernández

* Elección marca inicio de transición a presidenciales del 2015

Por Alejandro Lifschitz y Guido Nejamkis

BUENOS AIRES, 27 oct (Reuters) - Los candidatos de la presidenta argentina, Cristina Fernández, sufrieron el domingo una dura derrota en elecciones legislativas de medio término que sepultaron las chances de una eventual reforma constitucional para permitir a la mandataria competir por un tercer mandato consecutivo.

Los resultados marcaron el inicio de una transición de dos años hasta las elecciones generales del 2015, un camino que se prevé estará signado por pujas entre los aspirantes a suceder a Fernández y el deterioro de una economía con señales de agotamiento por la alta inflación y la falta de inversiones.

Los representantes del oficialista Frente para la Victoria, la facción del peronismo en el Gobierno, fueron superados en las principales provincias argentinas. Sin embargo, podrían en principio mantener un ajustado control del Congreso.

En la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito del país, el popular alcalde de la ciudad de Tigre, Sergio Massa, obtenía un 43,6 por ciento de los votos frente a Martín Insaurralde, el candidato de Fernández, que conseguía un 31,8 por ciento, con un 70 por ciento de las mesas de votación escrutadas.

"El progreso, el orden, la paz es posible si aprendemos a respetar al otro y terminamos con la soberbia y la prepotencia", dijo Massa en un discurso en el que criticó la ríspida forma de gobernar de Fernández. "Queremos (...) terminar con la idea de la argentina dividida".

El oficialismo también perdía por amplio margen en los otros cuatro distritos más poblados del país: Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires.

"Esto confirma la vocación de un sector importante de la sociedad argentina en votar contra el Gobierno", dijo Sergio Berensztein, analista de la consultora Poliarquía.

La mandataria de 60 años debió abandonar el último tramo de la campaña electoral para recuperarse de una cirugía que le realizaron el 8 de octubre por un hematoma cerebral producto de un golpe y que la apartará de la escena política por al menos otras dos semanas.

En las elecciones se renovaron un tercio de los 72 senadores y la mitad de los 257 diputados.

NUEVOS LIDERAZGOS

La amplia victoria posicionó a Massa, de 41 años y que lidera un sector del partido peronista crítico de la mandataria y visto como favorable a políticas económicas liberales, como uno de los posibles postulantes a la presidencia en el 2015.

Otros líderes que buscarán suceder a Fernández son el oficialista gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; el socialista Hermes Binner; el ex vicepresidente Julio Cobos, de la opositora socialdemócrata Unión Cívica Radical; y el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el empresario de centroderecha Mauricio Macri.

Binner y Cobos ganaron ampliamente sus postulaciones en sus provincias; también los candidatos de Macri, que reiteró que buscará la presidencia en el 2015.

Scioli, uno de los políticos con mejor imagen en el país, asomaba en una posición de debilidad tras hacer campaña por los postulantes del Gobierno en la provincia de Buenos Aires.

Fernández y sus aliados obtenían un 32 por ciento de los votos a nivel nacional, bien por debajo del 54 por ciento del apoyo que cosechó la mandataria cuando fue reelecta en el 2011, una estrepitosa pérdida explicada por una inflación que ronda el 25 por ciento anual, un control cambiario que le impide a la clase media ahorrar en dólares y una creciente violencia urbana.

"Siete de cada 10 votos no han sido para el Gobierno, sino al revés. Esta elección ha sido un triunfo de la oposición", dijo Rosendo Fraga, analista centro de estudios Nueva Mayoría.

En unas elecciones primarias celebradas a mediados de agosto, el Frente para la Victoria había obtenido alrededor de un 26 por ciento de los votos.

El Gobierno y sus socios podrían de todas maneras mantener un control del Congreso porque obtendrían suficientes sufragios para retener los escasos escaños que pusieron en juego.

Según proyecciones oficiales se quedarían con 131 bancas en diputados, cinco menos que las actuales. En el Senado, el Frente para la Victoria recuperó los 11 asientos que puso en juego y con socios de partidos menores mantendría quorum propio.

Pero les será imposible conseguir el apoyo de dos tercios de los senadores y diputados necesarios para abrir un debate constitucional al que aspiran aliados de Fernández. La carta magna prohíbe a un mandatario gobernar por tres períodos consecutivos.

También está previsto que algunos diputados oficialistas comiencen lentamente a emigrar hacia bloques opositores, dentro del habitual ejercicio local de transfuguismo político cuando un Gobierno no tiene posibilidades de ser reelegido.

La convalecencia de Fernández, que había apoyado activamente a sus candidatos, restó protagonismo a sus candidatos en la campaña electoral.

El hijo de la mandataria, Máximo Kirchner, dijo que su madre estaba de buen ánimo, pero se negó a pronosticar cuándo regresará a la actividad.

TRANSICION POLITICA

Fernández ha dicho que no quiere perpetuarse en el poder, pero sus aliados se han pronunciado a favor de una candidatura para un tercer gobierno debido a que carecen de un liderazgo claro más allá del de la presidenta.

El índice líder de la bolsa argentina, el Merval, subió cerca de un 50 por ciento desde las primarias, empujado por la expectativa de un nuevo gobierno con políticas económicas liberales en el 2015.

Fernández ha mantenido un férreo control sobre la economía y ha nacionalizado varias empresas estratégicas para el país, como la petrolera YPF.

Sus políticas heterodoxas, sostenidas por un elevado gasto público para mantener a la economía creciendo y un tipo de cambio artificialmente alto a pesar de la inflación, han golpeado la competitividad del país y ahuyentado inversiones. (Con reporte adicional de Natalia Sambade.; Editado por Silene Ramírez)

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