Los guerreros masai rompen tabúes convirtiéndose en peluqueros

sábado 6 de septiembre de 2008 15:27 CEST
 

MOMBASA, Kenia (Reuters) - El guerrero masai Lempuris Lalasho fue al santuario turístico de Kenia, Mombasa, para encontrar una mujer blanca y casarse, pero terminó trabajando como peluquero, un oficio tabú en su cultura.

Su historia abre una ventana en el tenso ajuste entre su antigua tribu y la vida moderna en la mayor economía del este de África, cuyas playas al borde del océano Índico atraen a millones de turistas, incluyendo a mujeres que buscan sexo.

Los guerreros masai o moran son un elemento habitual en las playas kenianas y en sus renovados parques de safari y ataviados con sus vestimentas tradicionales, suelen trabajar como guías o como guardias de seguridad.

Sin embargo, a veces los jóvenes que atestan las playas esperando hacer fortuna, soñando casarse con una turista blanca, tienen que actuar en contra de sus tradiciones.

El estatus de Lalasho como un moran implica que está a cargo de proveer protección y recursos a su pueblo, y hace que su trasgresión sea más seria.

Los guerreros masai no tienen permitido tocar el cabello de las mujeres, ya que se considera un acto degradante en su cultura patriarcal, arriesgándose a una maldición de los ancianos o incluso a ser expulsados de la comunidad.

"Si mi padre se entera de lo que estoy haciendo, se enfadará mucho conmigo y podría incluso echarme de casa", afirmó Lalasho, originario de Loitoktok, cerca del monte Kilimanjaro, en la frontera con Tanzania.

"Pero tengo que comer, esa es la razón por la cual rompo el tabú, ya que la vida en la ciudad es muy cara", afirma.

Se estima que cerca de 500.000 masais viven en pueblos aislados en el norte de Tanzania y el sur de Kenia, llevando un estilo de vida seminómada como pastores de rebaños de vacas.  Continuación...

 
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