Renuncia el Papa devoto del latín, que tuiteó como Pontifex

jueves 28 de febrero de 2013 19:41 CET
 

CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - Con la renuncia del papa Benedicto XVI el jueves, el más destacado portavoz vivo del latín se retira a las sombras, tras esforzarse durante sus ochos años de pontificado en dar nueva vida al idioma de la antigua Roma.

Benedictus, su nombre en latín, creó la "Academia pontificia de la latinidad" para promover su uso en el seno de la Iglesia católica y más allá eligió pronunciar su discurso de renuncia en latín, en lo que fue considerado un modelo de claridad.

Alrededor del mundo, los católicos pueden oír cómo la misa comienza con las palabras "Introibo ad altare Dei" (Iré al altar de Dios) gracias a un decreto papal de 2007 con el que Benedicto XVI permitió que la liturgia tridentina se usara más a menudo.

Benedicto XVI también llevó la lengua oficial de la Iglesia al mundo moderno tuiteando en latín este año bajo el nombre @Pontifex, un término usado por los obispos cristianos cuyos orígenes se remontan a tiempos romanos y que significa "el constructor de puentes".

"Pervolo equidem esse ut sese christifideles gaudeant omnes abs Deoque, Nobismet Suum Qui crediderit Filium, diligi perspicue", fue uno de los últimos tuits lanzados desde la cuenta de Twitter en latín de Benedicto XVI, que tenía más de 24.000 seguidores.

"Si todo el mundo pudiera experimentar la dicha de ser cristiano, de ser amado por Dios, que entregó a su hijo por nosotros", fue el tuit que publicó en inglés a la vez el miércoles.

El idioma del antiguo Imperio Romano murió en la Edad Media, cuando las nuevas lenguas como el italiano, el francés y el castellano evolucionaron a partir del latín y las élites letradas dejaron de usarlo como lengua franca por toda Europa.

La Iglesia reemplazó el latín por las lenguas locales en las misas diarias tras el Concilio Vaticano Segundo celebrado entre 1962 y 1965, en un intento de hacerlas más accesibles. Las universidades pontificias en Roma que educaban a generaciones de futuras élites clericales de la Iglesia en la antigua lengua comenzaron a enseñar en italiano en 1967.

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Con la renuncia del papa Benedicto XVI el jueves, el más destacado portavoz vivo del latín se retira a las sombras, tras esforzarse durante sus ochos años de pontificado en dar nueva vida al idioma de la antigua Roma. En la imagen, Benedicto XVI en su última aparición pública como papa en Castel Candolfo, al sur de Roma, el 28 de febrero de 2013. REUTERS/Max Rossi