Los católicos, sorprendidos pero poco emocionados por la renuncia papal

lunes 11 de febrero de 2013 18:52 CET
 

BERLIN/ROMA (Reuters) - Los católicos reaccionaron con sorpresa el lunes a la primera abdicación papal desde la Edad Media, aunque el sentimiento entre muchos era más de respeto que la emoción vista por el fallecimiento de su predecesor Juan Pablo II.

En Alemania, país natal de Benedicto XVI y donde hace ocho años la elección del primer pontífice germano en más de 1000 años fue recibida con los titulares "¡Somos Papa!", hubo sorpresa pero no mucha emoción.

"No creí que fuera posible renunciar. Pero si siente que no está en una posición de continuar entonces es lo correcto", dijo Michael Lauber, un funcionario estatal de 58 años al entrar en la Catedral de St Hedwig en el centro de Berlín.

"Es lo que cualquiera en otro trabajo tendría que hacer. No puedo decir que esté decepcionado", añadió.

En Roma, la emoción que recibió la muerte de Juan Pablo II en 2005 parecía un lejano recuerdo pero la noticia eclipsó la dura campaña electoral para las elecciones que se celebrarán pocos días antes de que el Papa deje su cargo a finales de mes.

"Esto es realmente extraordinario porque desde Celestino V no sucedía", dijo Emma Nardi, residente de Roma, refiriéndose al último Papa que dejó el cargo voluntariamente en 1294.

"Es increíble, necesitamos ver por qué lo hizo. Espero que la Iglesia no termine como la política italiana".

Alemania tuvo una relación incómoda con el Papa Benedicto, quien nació en 1927 en la pequeña localidad bávara de Marktl con el nombre de Joseph Ratzinger. Adorado por algunos pero no por todos los católicos, fue ignorado o rechazado por muchos germanos.

El principal tabloide alemán, Bild, lamentó la partida de "nuestro Papa alemán" pero la emoción, incluso entre católicos practicantes, era contenida.   Continuación...

 
Los católicos reaccionaron con sorpresa el lunes a la primera abdicación papal desde la Edad Media, aunque el sentimiento entre muchos era más de respeto que la emoción vista por el fallecimiento de su predecesor Juan Pablo II. En la imagen, una mujer lee la portada del Osservatore Romano en Roma, el 11 de febrero de 2013. REUTERS/Giampiero Sposito