Río de Janeiro despliega "patrullas antiorina" para el Carnaval

jueves 7 de febrero de 2013 08:44 CET
 

RIO DE JANEIRO (Reuters) - En los últimos años, las autoridades de Río de Janeiro han desalojado a narcotraficantes de las favelas, abierto carriles para autobuses en medio de las congestionadas calles y limpiado de vendedores ambulantes los 93 de kilómetros de playas de la ciudad. Nada mal.

Ahora, en vísperas del carnaval, se dispone a eliminar otra de las plagas de Río de Janeiro: la costumbre de orinar en las calles.

Durante las fiestas, la orina fluye con tanta libertad como la cerveza, la cachaza - la bebida alcohólica más popular de Brasil - y otras bebidas consumidas en cantidades industriales. La imagen - y el olor - de personas orinando en plena calle han sido tradicionalmente una parte tan intrínseca del carnaval como los 'drag queens', los cuerpos pintados y los turistas quemados por el sol y pasados de copas.

Pero ahora Río de Janeiro quiere cambiar.

Para mejorar la sanidad y poner un poco de orden, la ciudad desplegará miles de agentes municipales para localizar y detener a quienes orinen en la calle. Es además un ensayo de cara a los grandes acontecimientos deportivos que organizará la ciudad: el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

"Es la mayor queja que recibimos", explica Álex Costa, secretario municipal de Orden Público, en relación a las quejas de los vecinos que ven las porterías de sus edificios, las esquinas y ruedas de los coches convertidas en baños públicos.

En las últimas semanas la ciudad divulgó el número de "mijões", o "meones", detenidos durante los ensayos previos al carnaval y fiestas callejeras: 321 desde el 20 de enero, incluyendo 16 mujeres y tres turistas extranjeros.

Aunque las multas y castigos más duros se reservan para quienes cometen infracciones más serias, los detenidos son metidos en una camioneta y llevados a la comisaría, obligándoles a perderse la fiesta.

"Sólo queremos educar", explica Costa. "Darle a la gente una pausa".   Continuación...

 
En los últimos años, las autoridades de Río de Janeiro han desalojado a narcotraficantes de las favelas, abierto carriles para autobuses en medio de las congestionadas calles y limpiado de vendedores ambulantes los 93 de kilómetros de playas de la ciudad. Nada mal. En la imagen, de 2 de febrero, un hombre orina durante una fiesta anterior al Carnaval en Río de Janeiro conocid como "Simpatia e Quase Amor". REUTERS/Ricardo Moraes