Las mujeres indias se defienden tras el escándalo de la violación

martes 22 de enero de 2013 17:33 CET
 

NUEVA DELHI (Reuters) - Las mujeres en la capital de India están tomando clases de autodefensa, comprando sprays de pimienta, reservando taxis con mujeres conductoras o saliendo del trabajo antes, señales todas ellas de la creciente inseguridad tras la brutal violación múltiple y asesinato de una mujer el mes pasado.

El ataque a una joven de 23 años - que fue violada por seis hombres, torturada con una barra de hierro en un autobús en marcha y después arrojada sangrando a una carretera - conmocionó a la nación y generó una ola de protestas sin precedentes demandando más seguridad para las mujeres.

En respuesta a la ira ciudadana, las autoridades han puesto en marcha varias medidas para mejorar la confianza, pero muchas mujeres dicen que no pueden confiar en la policía india, con escasa sensibilidad para los temas de género y con pocos recursos, para garantizar su seguridad.

"No es un secreto que Delhi es inseguro para las mujeres. Muchas de nosotros lo sabemos desde hace tiempo, pero este caso ha sacado a la luz la situación", dijo Sunanda Jalote, una estudiante de psicología de 18 años, mientras asistía a su primera clase de defensa personal con Invictus Survival Sciences en el sur de Delhi.

"Ha golpeado de verdad la confianza de las mujeres en la ciudad. No nos queremos sentir así. Queremos poder salir a cualquier hora del día o de la noche, y sentirnos segura. Así que tienes que aprender a defenderte tú misma".

Nueva Delhi, con una población en expansión de 16 millones, tiene la pésima reputación de ser "la capital de la violación" del país, registrando más violaciones al año que cualquier otra ciudad india.

En 2012 se reportaron 706 violaciones, un 23 por ciento más que el año anterior, según la policía de Delhi, mientras los casos de acoso se elevaron un 11 por ciento a 727.

/Por Nita Bhalla/

 
Las mujeres en la capital de India están tomando clases de autodefensa, comprando sprays de pimienta, reservando taxis con mujeres conductoras o saliendo del trabajo antes, señales todas ellas de la creciente inseguridad tras la brutal violación múltiple y asesinato de una mujer el mes pasado. En la imagen, Nalini Bharatwaj, de 37 años, sostiene una pistola con sus manos para "callar a cualquiera que intente molestarme", el 16 de enero en Nueva Delhi. REUTERS/Mansi Thapliyal