El presidente colombiano dice estar totalmente curado del cáncer

martes 15 de enero de 2013 07:42 CET
 

BOGOTÁ (Reuters) - El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se declaró el lunes totalmente curado de cáncer, más de tres meses después de la intervención quirúrgica en la que le fue extirpada la glándula prostática por un tumor no agresivo.

El mandatario se sometió recientemente a unos exámenes médicos de control que revelaron que no existen células cancerígenas en su organismo.

"Me acaban de entregar el resultado del examen que me hice después, tres meses después de mi operación. Los médicos dijeron: 'Después de tres meses tiene que hacerse un examen para confirmar si efectivamente quedó curado o no'", dijo Santos, un economista y administrador de 61 años.

"Afortunadamente este examen dice que el antígeno prostático está en cero, lo cual quiere decir que estamos completamente curados", afirmó al término de una reunión con los 32 gobernadores del país.

El tumor que se le extirpó a comienzos de octubre estaba limitado a la próstata y la biopsia comprobó que no se extendió a otras zonas, según los médicos, que desde un comienzo descartaron la necesidad de someterlo a tratamientos complementarios de quimioterapia o radioterapia.

El presidente de Colombia fue el último líder de América Latina diagnosticado con cáncer, enfermedad de la que previamente fueron tratados el venezolano Hugo Chávez y la brasileña Dilma Rousseff; además de los ex gobernantes de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva y de Paraguay Fernando Lugo.

Chávez fue sometido en Cuba a una nueva operación en diciembre, que lo ha mantenido alejado del poder y que ha desatado dudas sobre su continuidad.

 
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se declaró el lunes totalmente curado de cáncer, más de tres meses después de la intervención quirúrgica en la que le fue extirpada la glándula prostática por un tumor no agresivo. En la imagen del pasado mes de noviembre se puede ver a Santos saludando al llegar a la inauguración de un congreso cafetero en Bogotá. REUTERS/José Miguel Gómez