Miles de renos antárticos podrían ser sacrificados

miércoles 9 de enero de 2013 18:02 CET
 

OSLO (Reuters) - Unos 3.000 renos que viven en una isla cerca de la Antártida serán sacrificados para detener el daño al entorno que plantean los descendientes de un diminuto rebaño introducido hace un siglo por balleneros noruegos como fuente de alimento.

Un equipo de 16 personas, en su mayoría pastores lapones de renos, ha llegado a Georgia del Sur, un territorio británico en la región, y está preparándose para reunir y sacrificar a todos los renos en una isla donde viven pingüinos y focas y que no tiene rumiantes nativos.

"Los renos se han vuelto muy destructivos", explicó a Reuters Reidar Andersen, director del Inspectorado Noruego de Naturaleza, que supervisa el equipo. De forma natural, los renos viven sólo en las regiones ártica o subártica, en el otro extremo del globo.

Los animales han devorado plantas nativas como la hierba tussac, causado erosión y suponen una amenaza para los pingüinos rey de Georgia del Sur y aves locales como la bisbita y el pato jergón, porque destruyen sus nidos.

El equipo ha trabajado esta semana levantando vallas y un corral para los renos de acuerdo con tradiciones laponas, dijo Andersen.

La mayoría de los renos serán sacrificados con un golpe de arma aturdidora en la cabeza. Los que se encuentren en zonas remotas o cerca de pingüinos que puedan verse afectados por renos en estampida serán abatidos con rifles. Es probable que el proyecto dure dos veranos australes.

CONEJOS, CARPA ASIÁTICA

El reno forma parte de un problema de especies invasoras, animales o plantas que toman nuevos hábitats, como los conejos europeos en Australia o la carpa asiática en los ríos estadounidenses. Las plagas invasivas pueden contagiar enfermedades y afectar a la producción de alimentos.

Una estimación realizada hace una década ponía en 1,4 billones de dólares el daño global que causan estas especies, señaló Geoffrey Howard, coordinador global de especies invasoras en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, en sus siglas en inglés).   Continuación...

 
Unos 3.000 renos que viven en una isla cerca de la Antártida serán sacrificados para detener el daño al entorno que plantean los descendientes de un diminuto rebaño introducido hace un siglo por balleneros noruegos como fuente de alimento. En la imagen de archivo, un pato pasa junto a un reno en las montañas de Cairngorm, Escocia. REUTERS/David Moir