Google Maps marca su camino de regreso al iPhone

jueves 13 de diciembre de 2012 10:26 CET
 

(Reuters) - La herramienta de navegación de Google ha vuelto al iPhone, meses después de que el servicio de mapas propio de Apple fracasara, lo que provocó las quejas de los usuarios, el despido de un ejecutivo y las disculpas públicas del consejero delegado de Apple.

La aplicación Google Maps será compatible con cualquier iPhone o iPod Touch que se ejecute con el sistema operativo iOS 5.1 o versiones superiores, dijo la compañía en su blog.

Apple lanzó su propio servicio de mapas a comienzos de septiembre y retiró Google Maps como sistema de navegación predeterminado cuando lanzó el iPhone 5 y dio a conocer el iOS 6, una actualización de su plataforma de software para teléfonos móviles.

Los usuarios se quejaron de que el nuevo servicio de mapas de Apple, basado en un equipo de navegación holandés y en el fabricante de mapas digitales de TomTom, contenía errores y carecía de características que hicieron popular a Google Maps.

En octubre, Scott Forstall, un colaborador del ya fallecido cofundador de Apple Steve Jobs, fue despedido de la compañía en parte por su negativa a asumir la responsabilidad del mal manejo del software de mapas.

Aunque Apple Maps ofrecía una vista aérea de las grandes ciudades, no tenía direcciones de transporte público, una información de tráfico limitada y errores obvios como poner una ciudad en medio del océano.

Esto llevó a que el consejero delegado de Apple, Tim Cook, pidiera disculpas a los clientes frustrados con el servicio y, en una medida poco habitual del grupo estadounidense, les dirigiera a servicios de rivales como Google Maps.

 
La herramienta de navegación de Google ha vuelto al iPhone, meses después de que el servicio de mapas propio de Apple fracasara, lo que provocó las quejas de los usuarios, el despido de un ejecutivo y las disculpas públicas del consejero delegado de Apple. En la imagen, de 12 de septiembre, una persona utiliza la función de mapas del iPhone 5 de Apple en un evento en San Francisco, California. REUTERS/Beck Diefenbach