Los granjeros intentan contrarrestar la moda del 'milking' en YouTube

miércoles 5 de diciembre de 2012 20:42 CET
 

VIENA (Reuters) - Derramarse una botella de leche sobre la cabeza y grabarlo para subirlo a Internet se ha convertido en la última moda juvenil, pero los granjeros austriacos lo consideran una auténtica vergüenza.

El 'milking', como es conocida esta moda, es una de las irónicas proezas que los jóvenes hacen para fotografiarse o grabarse haciéndose pasar por búhos, tablas de madera o personajes famosos para compartirlas en YouTube y otras redes sociales.

El grupo de presión de agricultores austriaco AMA lanzó su propia campaña llamada "el verdadero 'milking'" para condenar el despilfarro gratuito del recurso y para animar al público a consumirlo en lugar de desperdiciarlo.

"En un momento en el que mucha comida ya acaba en la basura, vale la pena cuestionar el derramamiento de leche. Es un producto que nos aporta la naturaleza y que los granjeros recolectamos a diario con mucho amor y trabajo", dijo el director de marketing de AMA, Peter Hamedinger.

El 'milking' se ha convertido en un éxito en Internet, habiendo logrado más de medio millón de visitas en YouTube con un vídeo rodado en la ciudad británica de Newcastle. here

El departamento de marketing de AMA dijo que la moda del 'milking' parecía reflejar una extraña protesta juvenil contra la autoridad y buscó contrarrestarlo con su propio vídeo, protagonizado por un hombre que sostiene con el brazo extendido un cartón de leche sobre su cabeza y bebe el contenido sin derramar una gota.

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"En línea con la naturaleza del medio, este mensaje no se comunica en un sentido comercial y de ninguna manera señala con el dedo, sino más bien hace un guiño a la generación de Internet", dijo el departamento de productos agrícolas en un comunicado.

 
Derramarse una botella de leche sobre la cabeza y grabarlo para subirlo a Internet se ha convertido en la última moda juvenil, pero los granjeros austriacos lo consideran una auténtica vergüenza. En la imagen de archivo, botellas de leche en una planta de procesado de Estados Unidos. REUTERS/Dairy Farmers/Handout