El hospital donde está ingresada Middleton, objeto de una broma

miércoles 5 de diciembre de 2012 17:31 CET
 

LONDRES (Reuters) - El hospital de Londres que está tratando a Catalina Middleton, la esposa del príncipe Guillermo, por fuertes náuseas matutinas admitió el miércoles que había caído presa de una llamada de broma de una emisora de radio australiana, y había facilitado detalles personales sobre su estado.

La duquesa de Cambridge fue ingresada en el hospital King Edward VII de Londres el lunes aquejada de una hiperémesis gravídica, unas náuseas matutinas y vómitos más graves de lo normal.

Las noticias de su embarazo y su hospitalización han generado expectación mediática y muchos periodistas esperan cualquier novedad sobre su estado mientras aguardan las entradas y salidas del príncipe Guillermo del hospital.

No obstante, dos presentadores de una emisora australiana, 2Day, lograron ir un paso más allá tras llamar al hospital fingiendo ser la abuela de Guillermo, la reina Isabel, y su padre, el príncipe Carlos.

Pese a unas imitaciones poco convincentes, su llamada fue desviada al ala hospitalaria donde Catalina está siendo tratada, recibiendo detalles íntimos sobre su estado de salud.

"De momento está durmiendo y ha tenido una noche sin complicaciones", dijo una enfermera nerviosa a los presentadores, que llamaron a primera hora del martes.

"Dormir es bueno para ella. Ha tomado algunos líquidos para rehidratarse porque estaba bastante deshidratada cuando vino. Pero está estable de momento".

La enfermera dijo a ambos que podrían ir a visitarla a las 9 de la mañana, cuando Catalina estuviera "aseada".

El hospital confirmó la llamada de broma y dijo que lamentaba profundamente el incidente. Añadió que de ningún modo una llamada así debería haber sido pasada a un paciente.   Continuación...

 
El hospital de Londres que está tratando a Catalina Middleton, la esposa del príncipe Guillermo, por fuertes náuseas matutinas admitió el miércoles que había caído presa de una llamada de broma de una emisora de radio australiana, y había facilitado detalles personales sobre su estado. En la imagen, Catalina de Inglataerra, sonríe a su llegada a un jardín comunitario en Newcastle el pasado 10 de octubre. REUTERS/Phil Noble